martes, mayo 21, 2019
Tendencias

Crecen las estafas en las compras online




Es un tipo de delito que se incrementa. Varias víctimas relataron cómo es el mecanismo de robar sin entrar a la casa.

Sólo por minutos, Sergio Lamas, un diseñador gráfico del barrio porteño de Caballito, estuvo a punto de ser víctima de una creciente modalidad de estafa que está pensada para robar a aquellos que quieren vender algo por Internet y que ya se cobró varias víctimas. Lo novedoso del engaño es que no deja rastro y se puede concretar sin moverse del frente de una pantalla.

Todo ocurrió el mes pasado cuando Sergio publicó en una conocida página de venta online una computadora portátil por un valor de 38.500 pesos. Pronto obtuvo la respuesta de un comprador interesado y a partir de ahí comenzó una intensa negociación, a través de Whatsapp, que incluyó varias idas y vueltas. Primero «Leonardo», el interesado, comenzó a hacerle preguntas sobre la computadora para luego fijar la forma de pago y el lugar de entrega.

En los chats, a los que accedió Infobae, se ve la insistencia que tenía el comprador para hacerse con la laptop. En un momento del intercambio de mensajes apuró al dueño del artículo y hasta le advirtió que si no cerraban la venta lo antes posible, buscaría por otro lado. «Se tornó pesado. Quería a toda costa comprarla, pero no nos poníamos de acuerdo en el lugar y me dijo que me iba a hacer un depósito en efectivo», relató Sergio en diálogo con este medio. Finalmente acordaron todos los términos de la operación y el supuesto comprador le dijo que le haría el pago de los casi 40.000 pesos. Le pidió el número de cuenta y Lamas, confiado, le dio incluso hasta el CBU.

Lo único que exigió el vendedor es que una vez se hiciera el depósito, el cliente le enviara una copia del recibo, así podía comprobar que el dinero estuviera en su cuenta. Algo lógico. Y es acá donde las irregularidades se tornaron inocultables y corrió riesgo de ser víctima de una estafa.

La idea era que «Leonardo», después de pagar, iba a mandar a alguien casi de inmediato a retirar el producto en Lanús, lugar en el que Sergio tiene su oficina. El diseñador gráfico le dijo que no había problema siempre y cuando pudiera comprobar la acreditación. El comprador le avisó que el pago finalmente ya estaba hecho pero el dueño de la portátil no podía verificar que fuera así. Ya un poco cansado de la situación, Lamas empezó a llamarlo pero no recibió respuesta.

Casualmente, a las 15 en punto (hora del cierre bancario), el cliente lo llamó, le dijo que estaba el dinero y le envió por el chat la foto con un recibo de depósito. Efectivamente, allí se podían ver todos los datos de la operación: se hizo en una sucursal de un banco de Palermo, poco después de las 13 horas, estaba el monto y número de operatoria. Aparentemente todo cerraba.

Cuando Lamas verificó, le apareció en el homebanking que el dinero aún no estaba depositado. Le avisó al comprador otra vez y le advirtió que no le iba a dar la computadora si no tenía el dinero. Algo ya lo había hecho sospechar y la situación se tornó extraña. «Si no salta en saldo, fijate en movimientos pendientes. Tiene que estar», fue el mensaje que el cliente le escribió. Sergioinsistió en que la plata no estaba y desde ahí no recibió más respuesta.

Leé también  Conocé al único habitante de un pueblo de Buenos Aires

«No me llamaba y no me contestaba. Justo a las 15 en punto me dice que ya esta el depósito. ‘Te paso el comprobante’, me dijo. Me pareció raro justo a esa hora. Yo soy muy desconfiado y sabía que algo pasaba», comentó Lamas. Me dijo que entrara por la computadora y que iba figurar por operaciones pendientes. Si es operaciones pendientes y era en efectivo porque no figura. Ahí ya estaba todo raro», agregó el diseñador. Sergio decidió seguir su instinto y dio por terminada la negociación.

Efectivamente sus sospechas eran ciertas. Estuvo a punto de ser estafado. El hombre después pudo averiguar en la sucursal del banco con los datos del recibo que le había mandado el cliente que a la misma hora y con el mismo número de operatoria, alguien le había hecho un depósito de 10 pesos con un cheque. «Lo que hizo este delincuente es que agarró el recibo y borró lo 10 pesos y lo cambió por 38.500. Truchó el comprobante», reveló la víctima. Sergio quiso comunicarse con ese teléfono pero nunca más le contestó.

Si bien el engaño no fue exitoso y Lamas no perdió su computadora, decidió rastrear el número con el cual mantuvo contacto durante la frustrada venta. Su objetivo es dejarlo expuesto y que muchos puedan estar alerta. Fue así que llegó al sitio «Llamada Sospechosa», una conocida página en la que varias personas reportan estafas similares o intentos de robo provenientes de varios números desconocidos. Allí vio que no fue la única persona a la que quisieron robar con este nuevo mecanismo. De hecho, según pudo averiguar el hombre, en el banco desde el cual le hicieron el falso depósito hubo otros casos parecidos.

Infobae ya había dado cuenta de un varios casos similares ocurridos en menos de seis meses. Uno de ellos fue el caso de Micaela, una mujer de Banfield a la que casi le roban su celular con la misma operatoria; un depósito sin fondos cerca del horario de cierre bancario, mensajes de texto insistentes y una tercera persona que va a buscar el producto. En este caso, la joven se salvó también por segundos porque su hermano se dio cuenta de la estafa.

Puntos para tener en cuenta de un método que crece

La hora en la que se hace el supuesto depósito del cheque: el estafador usualmente informa a la víctima el pago poco antes del cierre del horario bancario, así sólo se puede ver que hay una operación pendiente y el cheque no tiene tiempo de ser rechazado por falta de fondos. Como la vendedor ve que hay una operación pendiente, asume que es cuestión de horas para que el dinero se acredite y entrega el producto sin sospechar.

Otro aspecto es que en ningún momento el ladrón muestra la cara, ni siquiera cuando retira lo que compró. De hecho se vale de plataformas de transporte de pasajeros o mensajería para retirarlo y no dejarse ver.

Y por último, el número que usa el delincuente. Se trata de uno que es usado para un sinfín de engaños o estafas. Al no pertenecer a una persona en particular, es muy difícil de rastrear y por ende, las chances de localizar al estafador se reducen considerablemente. «Aún hoy, el número sigue activo, operando», denunció Sergio.

Fuente: Infobae

[ Descargar Nota PDF][Imprimir Nota]




El 146° Aniversario de nuestro querido Ramallo nos encuentra trabajando…