Sociedad

Reinventarse en cuarentena: la historia de Leo y Angie




El aislamiento social continúa para muchos lugares del país y si bien aquí en Ramallo gozamos de ciertas libertades, la realidad es que el desempleo ha ido avanzando a la par del coronavirus y cada día son más las familias que no saben de dónde sacar dinero para comer o pagar un alquiler y los servicios básicos. Ni hablar de llegar a fin de mes, eso ya quedó en segundo plano, se vive el día a día.

Desde esta redacción seguimos recolectando historias de vidas, personas que siguen reinventándose para continuar esta larga carrera que con el encierro parece haberse detenido y caminar para continuar se hace cada vez más difícil, pero no imposible.

Algunos quizá conocieron su historia cuando llegaron desde su país natal, Venezuela (leer más) lo cierto es que desde que llegaron a nuestro Ramallo, no han parado de súper obstáculo y su incansable deseo por superarse los llevó a tener hasta 3 o 4 trabajos a la vez.

Leonardo Sánchez y Angie Cuevas, junto a sus dos hijos salieron desde Venezuela recorriendo diferentes países a pie y subiéndose de  bus en bus, hasta llegar a Ramallo hace un año y medio aproximadamente. Ellos nos cuentan un poco su situación actual.

“Llegamos y estuvimos unos meses en Ramallo pueblo  alquilando en lo del Señor Tati Tristán, quien además me brindó trabajo en su casa como empleada doméstica por lo que estamos muy agradecidos con él y su familia. Al mismo tiempo seguimos buscando trabajo junto a mi esposo porque había que pagar alquiler, luz, gas, agua y la comida de todos los días. Trabajamos de mozos, para Yiyo Eventos, él consigo trabajo también como mozo en una parrilla del río. Hacíamos tortas fritas y las vendíamos en el acceso a Villa Ramallo. Llegue a tener varios trabajos juntos: comenzaba por la mañana en lo de Tati, continuaba como empleada de  una empresa de construcciones, salía de ahí y luego de eso me iba hacia villa a una panadería volviendo a casa por la noche, aunque   los viernes o fines de semana hacía todo ese recorrido y trasnochaba trabajando de moza. El que me conoce sabe que había días en los que me dormía parada en cualquier lugar, literalmente”, contaba Angie.

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La situación cambió un poco cuando su esposo consiguió un trabajo más estable: “entre a trabajar en el IGA de San Nicolás como profesor de cocina”, dijo Leo Sánchez con mucha alegría. Se mudaron a Villa y la economía de su hogar parecía ir estabilizandose.  Ella también entra a trabajar como administrativa en dicha escuela de cocina nicoleña y continuaba trabajando en la panadería. Luego de diciembre, la escuela se toma vacaciones y el ingreso económico de la familia empezó a mermar. La situación parecía mala, pero al menos tenían lo de la panadería. Bueno llegando a finales de febrero, desde la panadería donde Angie trabajaba la llaman y le comunican que las ventas habían bajada por lo que tenían que prescindir de sus servicios, aunque cabe mencionar que los comentarios de muchos de los clientes hacia su persona siempre era referidos a su buen trato, simpatía y respeto

Continuando con los hechos, deciden emprender su propio proyecto gastronómico, siendo Leo un chef certificado internacionalmente. Apuestan a reacondicionar una casa antigua de aquí de Ramallo la cual cuenta con el espacio necesario para desarrollar su proyecto y llega el Covid-19 a finales de Marzo y las esperanzas se esfuman nuevamente.

Gracias  a Dios Ramallo cuenta con gente de gran corazón como es el caso de la Mónica Gorostiza y Rubén Gorostiza, quienes apoyaron este tipo de emprendimiento que no se ha podido concretar momentáneamente por obvias razones.  Ellos agradecen a cada familia de Ramallo que siempre les está dando una mano como también es el caso de Angelita y Miguel Ortiz.

Como muchas personas de Ramallo que se han quedado sin trabajo, ellos también han apostado a la gastronomía. Actualmente se encuentran vendiendo diferentes platos elaborados con una mixtura gastronómica, aportando al sabor tradicional argentino, con su toque venezolano.

Su mensaje final fue que » independientemente de la actual situación que a nivel mundial se está viviendo, hay que seguir apostando a las ideas y emprendimientos. Hay que reinventarse y jamás bajar los brazos, siendo constantes y perseverantes con nuestros sueños y proyectos».





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