lunes, julio 22, 2019
Sociedad

Ni femenino ni masculino: su documento dirá “femineidad travesti”

Ni femenino ni masculino: su documento dirá “femineidad travesti” en sociedad
Ni femenino ni masculino: su documento dirá “femineidad travesti” en sociedad


En un fallo inédito, una jueza civil porteña sostuvo que respetar la identidad de género es un derecho humano.

Lara María Bertolini dijo ante la Justicia que su real identidad de género es «femineidad travesti». Y pidió que así diga su partida de nacimiento y su DNI. Una jueza de la ciudad de Buenos Aires sostuvo que respetar la identidad de género «es una cuestión de derechos humanos» y falló a su favor: «En el campo reservado para el sexo, deberá consignarse ‘Femineidad travesti’ en lugar de ‘Femenino'», dictaminó.

La jueza nacional en lo civil Myriam Cataldi también ordenó al Registro Civil que, «en lo sucesivo, con el fin de garantizar y reconocer legalmente la identidad de género autodefinida de cada persona, las solicitudes como la del presente caso se realizarán en ese órgano estatal administrativo, a cuyo efecto, deberá ponerse a disposición una multiplicidad de marcadores como opciones de género».

Lara María Bertolini -activista trans, miembro de la Colectiva Lohana Berkins- ya había pedido una partida de nacimiento y un nuevo documento cuando entró en vigencia la Ley26.743 de Identidad de Género. Entonces, 2015, sus papeles comenzaron a decir «femenino» en la opción del sexo. Pero había algo que no le terminaba de cerrar.

«Era una mujer trans, pero me di cuenta que no me sentía así. Empecé a hablar con abogados para cambiar eso y todos me decían que era una locura, que era imposible que lograra algo distinto», explica Lara a Clarín.

Pero Lara -acompañada por el abogado Emilio Bugiani- hizo su pedido a la Justicia y en un escrito explicó que su verdadera identidad no era ni masculina ni femenina, y que estas únicas opciones del sistema binario de identificación de sexo no eran representativas de su identidad de género autopercibida. Pedía que respetaran esa identidad, y que el derecho a la identidad es un derecho personalísimo.

La jueza toma la Ley de Identidad de Género, y la cita numerosas veces: «La ley define a la identidad de género como “…la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo».

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Y también dice «Gracias al importante trabajo del activismo trans de Argentina, podemos afirmar que esta ley significó el paso del paradigma médico psiquiátrico al de los derechos humanos», dice que la ley es «la más liberal del globo y ejemplo a nivel mundial», y que «pone fin a la patologización y estigmatización».

La jueza cita numerosos tratados internacionales de derechos humanos. Y también «literatura especializada» (Judith Butler, Eleonora Lamm): “Muchos de los conceptos relativos al género que se utilizan en las culturas occidentales se basan en una concepción binaria del sexo, que considera que existen básicamente dos polos opuestos: varón-mujer, masculino-femenino, hembra-macho… Sucede que este binario según el cual en el DNI y demás documentación de una persona solo puede consignarse el ‘femenino’ o el ‘masculino’ ya no existe… Es decir, no hay dos géneros que se corresponden con dos sexos… Hay tantos géneros como identidades, y por ende tantas identidades de género como personas… En las identidades trans hay un desprendimiento absoluto entre cuerpos e identidades… En las identidades trans, cualquiera sea el cuerpo, lo que importa es la identidad que es independiente de toda biología».

«Estoy muy emocionada, porque esperaba este fallo desde hace mucho tiempo -dice Lara a Clarín-. Con el movimiento argentino de travestis estamos escribiendo historia, porque este fallo no sólo es importante para las travestis sino para quienes se sienten que están fuera del binarismo».

Lara dice que es épica. Es que tiene 48 años y el promedio de vida de las travestis es de 35 por la vida que se ven obligadas a llevar. Ella estuvo en situación de prostitución desde los 20 hasta los 35 años. Después, con ayuda de vecinos, pudo ser modista, llegó a serlo de alta costura.

Dos años atrás empezó a estudiar Derecho en la Universidad de Avellaneda. «Soy la única travesti que está haciendo una carrera de grado en la facultad», dice. Ahora trabaja en la Procuración General de la Nación, hace asesorías legales en Constitución. «Este es un paso enorme el que acabamos de dar -sigue Lara-. Ahora vamos por el género identitario y por el concepto de género humano».

Fuente: Clarin.com




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