sábado, septiembre 21, 2019
Sociedad

Analía Silva: “Si dos o tres puertas se te cierran, siempre hay una que se abre”

Analía Silva: “Si dos o tres puertas se te cierran, siempre hay una que se abre” en sociedad
Analía Silva: “Si dos o tres puertas se te cierran, siempre hay una que se abre” en sociedad


Historias de vida que sorprenden,  personas fabulosa que pocos conocemos pero que dejan tanto para aprender.  Si tuviera que resumir en una sola palabra la vida de nuestra invitada, diría “SUPERACIÓN”.

Estoy hablando de Analía Silva, una mujer con una gran historia, no solo por lo que le tocó vivir, sino por su capacidad de adaptación ante cada circunstancia, momento y situación que el destino le presentó en su camino.

“Todos me conocen por ser la mamá de Jorgito, un chico especial. Pero tengo otros hijos y  también ya tengo nietos. Trabajo de portera hace tiempo”, comenzó presentándose Analía quién detalló que   “hasta los 11 años viví en el Hogar San José y luego me vine a Ramallo. Mi madre sufría violencia de género, se separó, nos llevó con ella y nos dejaron en el Hogar. Ella no tenía dónde vivir y tenía que luchar y trabajar para poder salir adelante. Nos iba a ver con mi papá del corazón, hasta que lograron sacarnos por el juez de menores y fuimos muy felices”.

Cada dos líneas, una lección de vida. Así se vivió la entrevista con esta gran mujer ramallense, quien subrayó en su relato: “La persona no es lo que lleva puesto o lo que tiene de material sino lo que lleva en su corazón”.

La historia de Jorge Nievas(su hijo)

“Cuando  estás embarazada siempre espera lo mejor y nunca se te cruza por la cabeza que te puede tocar a vos. Hasta que  te pasa y te encontrás con un mundo nuevo. Tuve un embarazo hermoso, pero debido a un susto y una subida de presión él bebe nació a los 8 meses con una parálisis cerebral severa. Recién pude conocer a mi hijo a los 15 días cuando le dieron de alta. Como ya era mamá, sabía las etapas que debía superar, pero Jorgito dormía todo el tiempo, eso me llamó la atención y empecé a observarlo más. Un día se me descompuso e hice una consulta. En el Hospital Ludovica, un neurólogo me dijo que era un diagnóstico complicado, me dijeron que el podía vivir 5 años porque tenía una parálisis severa. Lloré mucho, me lavé la cara y después de la “bomba”, empecé a preguntar qué debía hacer”, primer actitud para destacar de Analía, no se quedó derrotada y con el diagnostico que le dieron, inmediatamente se accionó para brindarle a su hijo la atención necesaria en pos de su salud.

Jorgito era muy esperado por sus hermanos. Y su situación nos preocupó a todos porque no comía, no se despertaba… era un vegetal. Me recibieron en el CEA de Villa Ramallo y me dijeron que fuera todos los días y le diera su tiempo. También lo llevaba a kinesiología y mientras tanto, mis otros hijos tenían 9 y 10 años y tenía que ocuparme de ellos también.

Un día los chicos lo ataron a una sábana y lo llevaron a la rastra corriendo por el fondo de mi casa. Me asustó mucho pero ahí lo vimos sonreír por primera vez. Después, como no se sentaba, lo atábamos a la silla y le daba de comer y de tomar mientras le decía “agua” o lo que le daba. Un día estaba cocinando y él pronunció “aba”. Fue tremenda la emoción. Siempre lo traté como a sus hermanos.

A partir de ahí pusimos metas y todo lo que me enseñaban en el CEA lo aplicábamos en casa. Y empezó a hacer las cosas por su cuenta, fue a la escuela 503 de San Nicolás y tuve que dejar mi trabajo. Pero todo se acomodó. Hoy, viendo la vida que tiene Jorgito, me pongo a pensar en todo lo que hicimos para llegar a donde estamos. Hoy, él trabaja en Monitoreo, en una radio, viaja a San Nicolás, le hace reportaje a artistas, va al boliche, hace de todo. No tiene tiempo de pensar en su discapacidad. Hasta ha recibido medalla en los bonaerenses en básquet.

A la gente que conozca esta historia le digo que nunca hay que bajar los brazos. Si dos o tres puertas se te cierran, hay una que se abre. Nunca hay que decir no puedo. Mi hijo lo logró. Sigue con la parálisis cerebral y en Fleni le dijeron que está pasado de estipulación. Y eso me alegra. Si te acostás mal, hay que arrancar el día pensando en que lo podés lograr. Todo. Cuesta, hay llanto, tristeza, un proceso… Pero se puede”.

Hermosa historia la que nos contó Analía Silva, si queres escuchar la entrevista completa dale play al video que te dejamos más arriba.




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