Sociedad

Covid-19 en Ramallo: Inició la cuenta atrás para poner a prueba el sistema de salud.

grafica de Nik

Hace un mes nos sacudió la noticia del cierre y blindaje de un país entero, el confinamiento obligatorio y la reclusión de la gente a sus hogares por la fuerza, en Italia, cuando tomaron conciencia de que esto era un problema serio que venía para poner todo a prueba, antes de cambiarlo todo.

Pensar en un país entero sin vuelos, cerrado al ingreso como a la salida, sin gente trabajando ni caminando por sus propias veredas, era un escenario inimaginable. Hoy, no es un país, son más de 140 los países que han “bajado la persiana” para evitar poner a prueba sus sistemas de salud, para que no se note la imprevisión de los gobiernos respecto a la prevención y gestión en materia de salud pública. Para no cargar con un reguero de muertos a sus espaldas por ineficaces, por la improvisación con la que se han manejado, o por subestimar al “virus”.

La ineptitud política en casi todas partes, ha dejado el lugar de héroes a los médicos y enfermeros, los que de antemano, se han ganado nuestro respeto, admiración y agradecimiento. Ellos, mientras tratan con nuestros seres queridos enfermos, arriesgan su salud, y denuncian la falta de medidas de protección y la falta de insumos, en todos los hospitales, y no es solo en Ramallo o Argentina.  Las demandas de material hospitalario crecen como pasto por todo el mundo. 

En los países donde el pico está pasando o llegando, están pagando las consecuencias de la subestimación sanitaria como la arrogancia frente a la naturaleza, gestionando que hacer con los cadáveres que se apilan de a cientos, en lugar de proveer salud.

En argentina:

A nivel nacional, la cuarentena fue decretada rápidamente y los medios lograron concientizar a la mayor parte de la población. Todos nos pusimos del mismo lado priorizando la vida por sobre las consecuencias económicas. Pero las consecuencias económicas llegarán y serán duras. Aplanar la curva tiene un costo altísimo, y se pagará con más pobreza, desaceleración económica y decrecimiento, de los que nunca imaginamos.

En Ramallo se dispararon las alarmas. El virus llegó e inició la cuenta atrás que pondrá a prueba el sistema de salud local y su gestión.

Ramallo se ha venido preparando, con atinadas medidas de prevención que el propio intendente fue tomando. Desde la restricción en los ingresos, pasando por el cuidar que las medidas de aislamiento nacional se cumplan, hasta el uso de barbijos. Por otro lado, ni un vecino ni el gobierno, han conseguido suficiente alcohol. Algo que dábamos por sentado que existía para todos. No obstante las medidas de prevención, No parece que las medidas para la etapa de contagios positivos, hayan sido encaradas con la misma efectividad. Asusta conocer que se han dispuesto 15 camas más en el Hospital Gomendio para esta pandemia, y que dependemos de las camas de terapia intensiva del sanatorio de la UOM o del San Felipe, como única forma de tratamiento de los casos gravísimos. 

Nuestras averiguaciones con media docena de médicos, han arrojado que el sistema de salud funciona así, y funciona bien. A Ramallo le toca un determinado número de camas que ambos centros de salud deben absorber, y que dicha coordinación se hace seriamente con la coordinación del ministerio de salud provincial. Aunque como ciudadanos no estemos convencidos del todo, que San Nicolás reciba pacientes de Ramallo, si el municipio vecino se encontrara desbordado por sus propios casos. Aun así, aseguran que se cuenta con unidades del SAME para el traslado a otros centros médicos adecuados. 

Creer que lo que sucedió en otros países no llegará a Ramallo, es como mínimo, inocente. Llegará y golpeará duro a pesar de la cuarentena. Y empeorará con la flexibilización de la misma, desde mayo, mes en que se espera un pico de enfermos que colmen los hospitales.

En Ramallo, se maneja un número estimado en 60  muertes, y es un número aceptable, si no se queda corto, para todos los profesionales que consultamos, pero el problema también se destaca en los pacientes graves que necesiten asistencia de oxígeno (sin entubación en terapia intensiva),  ya que el Hospital Gomendio prevé sólo 10 a 15 camas adicionales, lo que no parece ser un número suficiente, por lo menos visto desde la ignorancia de un vecino común. 

Las autoridades esperan que el contagio no llegue a un pico sino que sea paulatino y que permita al hospital manejar un bajo número de personas que necesiten estar con cuidados hospitalarios permanentes. 

Leé también  Visibilización del día contra la Discriminación por Orientación Sexual

No hay tratamientos, y las enfermedades pre existente, complican los casos. No hay preparados más lugares para este tipo de casos graves que no necesiten UTI.  Uno de los profesionales consultados, aventuró que de sobrepasar las estimaciones locales, si fuera necesario se podría disponer de otras dependencias del propio hospital, como oficinas, las que deberán ser rápidamente convertidas en salas para pacientes, sí hay que recibir enfermos graves, aunque esperan que eso no suceda. Y mucho depende de nosotros, de los vecinos de Ramallo y nuestra actitud frente a la difícil situación. 

La gran pelea, la más grande de todas, nos toca hoy a nosotros, los que no podemos ir a trabajar aunque nuestra subsistencia dependa de ello. 

Quedarse guardados es la mejor manera de evitar llegar a una situación de colapso hospitalario. Y para ello, el municipio cuenta con asistencia alimentaria de diversas maneras, con fondos de nación y provincia, que hoy gestiona la secretaría a cargo de Soledad Agotegaray. 





Don`t copy text!