Sociedad

100 años de la radio en la Argentina: las palabras de sus protagonistas




En 1920 se realizó la primera transmisión desde el Teatro Coliseo. Un siglo después, sigue vigente como lo confirman los hombres y mujeres que la hacen

Allá lejos y no hace tanto tiempo, un 27 de agosto de 1920, se realizó la primera transmisión radial en Buenos Aires. No fue desde una coqueta emisora sino desde el Teatro Coliseo, cuando pasadas las 9 de la noche, Enrique Telémaco Susini anunció el festival sacro de Richard Wagner, Parsifal, acompañados por la orquesta del teatro Costanzi de Roma, dirigida por el maestro Félix von Weingarten.

Desde aquellas primeras emisiones para unos pocos oyentes que tenían la posibilidad de tener un aparato, más de una vez se decretó su defunción. Pero ella sigue mostrando que “no está muerto quien pelea”. Teleshow habló con quienes la hacen pero también la disfrutan.

Héctor Larrea

Desde chico, me sentí fascinado con la radio. Con ella inventaba realidades, mundos diferentes y como para mí la realidad era, y es en gran medida, insoportable, yo la escuchaba. Tendría cinco años y mi entretenimiento era estar un ratito en cada radio. Esa magia no la podía entender. Sintonizaba onda corta y entraban tipos hablando en otro idioma.

En la radio, lo que cada uno imagina, lo puede tener. Para mí no hay nada mejor que la radio, es el mejor descubrimiento de la humanidad. Uno puede decir ‘bueno pero la penicilina, la vacuna antipolio, internet…’, pero para mí nada me abrió los brazos, nada me hizo pasear el alma, nadie me mimó y nada me ofreció todo lo que la radio me ofreció.

Cacho Fontana

La radio es el medio que mejor permite ejercitar la imaginación. Tiene una instantaneidad contundente y una vigencia cada vez mayor. A mí me brindó amigos entrañables, la posibilidad de conocer el mundo, de estar presente en momentos históricos…

Encaré la profesión, diría que con intuición, constancia y responsabilidad, teniendo en cuenta que el leitmotiv de este trabajo es estar bien informado. Pero la magia… es de la radio.

 

 

Oscar González Oro

En estos días me preguntaron de varios lugares qué es la radio para mí y yo no puedo creer que casi la mitad de mi vida haya sucedido detrás de un micrófono. La radio significa o implica los momentos más felices de mi vida; las horas más felices del día son cuando estoy al aire. Después viene la realidad, después viene la vida y ahí uno se tiene que arreglar como pueda, pero la radio siempre me produjo la felicidad de estar al aire en contacto con la gente, ayudando.

La radio significa la inmediatez, el cariño de la gente hacia uno y de uno hacia la gente, la solidaridad. Todo eso es la radio para mí, un medio maravilloso. Desde que empecé, hace 36 años me dicen que desaparece, pero hoy la escuchás por internet, por las app, por aire… Es un mecanismo de comunicación increíble. Siempre termino diciendo lo mismo: tengo la suerte de tener una pasión en mi mente, de saber que mi vida es mi vida, pero mi voz es del resto de la gente.

Teté Coustarot

Es el medio de comunicación más noble porque la reina es la palabra. Es el acompañamiento que tenemos todos los argentinos desde siempre. Todos tienen un recuerdo de infancia de la radio, todos seguimos escuchando radio y me parece que es una forma de comunicar maravillosa. Únicamente esos locos de la azotea -argentinos tenían que ser- se les ocurrió realizar esa primera transmisión mundial.

Victor Hugo Morales

De la radio me fascina el mundo de imaginación que propone. Imagina el protagonista que está frente al micrófono pero también y sobre todo, la persona que está escuchando. Se mueve todo el mundo de la imaginación. El relato de un partido de fútbol, por ejemplo. Todo lo que está en la cancha, al pasar por el tamiz del relator, empuja imágenes en quien lo escucha. Eso me parece un juego formidable y un gran desafío. Hay que crear una multitud de imágenes que cada oyente reconstruye en su mente según la capacidad para imaginar, la atención que preste, el conocimiento que tenga de los códigos tanto de lo que se transmite como de la orientación y características del relator.

El primer estímulo que tuve para mi imaginación es la radio. Yo generacionalmente le pertenezco.

De chico, la radio fue mi vida, mi fascinación inicial a todas las cosas, entre ellas al amor. Escucho novelas desde los seis, siete años, alrededor de la radio estaba la familia en esos radioteatros del mediodía. De preadolescente me enamoré de los radioteatros de radio El Mundo de las cinco de la tarde y de radio Carve de Montevideo al mediodía. Yo vivía en un pueblo equidistante de Buenos Aires y de Montevideo con una notable penetración de las radios argentinas, también. Escuchar las orquestas que tocaban en vivo a la noche, los cantores de tango. Yo empecé a los 16 años en radio Colonia, como locutor, después fui informativista, tuve programas musicales, aprendí a redactar informativos, luego vino el relato del fútbol. He sido comentarista, vestuarista, locutor… Llegué a ser relator de radioteatro, prácticamente lo hice todo. Como devolución la radio me da un sueldo seguro entre magro y excelente hace 54 años. Nunca tuve un mes sin salario, imaginen mi gratitud. La radio es mi primer fenómeno de gratitud porque me ha dado de comer pero también la hago con enorme gusto y me fascina.

Una opinión de la radio y lo que ha sucedido en el tiempo es su capacidad notable de reconvertirse. La radio era el entretenimiento, el humor, la música. Cuando apareció la televisión parecía que podía desaparecer que estaba amenazada y ahí vino la radio que para mí se fue convirtiendo en información y sobre todo, en despliegue de programas políticos. Hoy en día todas las emisoras tienen sus programas de carácter periodístico y eso la salvó.

Si me quitan la radio me da la sensación de que verdaderamente me muero, también si me quitan la música. Si me quitan el fútbol posiblemente no. Porque yo no soy relator de fútbol porque soy loco del fútbol, sino porque soy un loco de la radio.

Santiago del Moro

Para mí la radio es parte de mi vida. Es mi vida misma. Entré a un estudio cuando era muy chico, a los once años, y nunca paré. Obviamente al principio en emisoras pequeñas, piratas pero radio al fin.

La radio va con uno, es parte de la vida de nosotros. Es compañía, cercanía, música, es todo. Cuando hablo de ella hablo de algo importante en mi existencia. Y lo genial que tiene es que en los últimos tiempos se reinventó y retroalimentó maravillosamente con las nuevas tecnologías. Generó sinergia con la web, con redes y eso la llevó a otro nivel. Cuando muchos la daban por muerta o esperaban el final de sus días, todo lo contrario pasó. Se reinventó y se transformó en algo más vivo que nunca.

En estos 100 años me encanta ser partícipe y ser el conductor del programa más escuchado en una radio líder. Todos los días me levanto a las cinco de la mañana para hacer ese programa, para mí es un compromiso de vida. Brindo por la radio por cien y cien mil años más. Viva la radio… eterna.

Nancy Pazos

La radio para mi es sinónimo de felicidad. No puedo describirlo de otra manera. Fue el último de los medios de comunicación en los que trabajé. Porque empecé en gráfica, seguí en la tele y terminé recalando en la radio. Es donde más profesional y a la vez humana me siento.

La radio saca lo mejor de mí. Conecto con el público de manera natural. Y es un éxtasis de emociones. Saber que logré emocionar o hice soltar una carcajada a alguien que va parado en el colectivo a laburar es tocar el cielo con las manos.

Daisy May Queen

En distintas etapas de mi vida la radio significó distintas cosas. En mi infancia y adolescencia significó mi sueño. Mientras estuve en la radio significó mi trabajo, mi pasión, mi comunicación y ahora, es un bellísimo recuerdo que llevo a todas partes donde voy. Eso es la radio: un sueño, un trabajo y un bellísimo recuerdo.

Mercedes Ninci 

Como oyente, la radio es mi vida. Desde chica trabajaba acompañada de la radio. En mi casa no me dejaban tener televisión y me fascinaba escuchar los radioteatros en la siesta cordobesa. Hoy sigo siendo oyente de radio. A la mañana sintonizo Mitre y a la tarde voy saltando de una a otra y todas las noches la Folklórica de Nacional. Para mí es una compañía, soy inquieta no puedo sentarme a mirar televisión pero con la radio puedo hacer millones de cosas y te sentís acompañada.

Cumplo 30 años en la radio. El comienzo fue difícil. Venía del interior y era vergonzosa, tímida pero el medio me dio mucho. Me transformó la cabeza y la vida. En todos los líos que hubo en este país estuve.

Ser movilera de la radio es tener resistencia al frío, a la lluvia, a las tensiones, al devenir de las horas. Hay que estar alerta, tener estado físico, ponerle el oído a la gente. Ser movilera es estar desde el lugar más pobre al más lujoso. Es vivir en medio de los contrastes, entre el lujo y la injusticia. Este trabajo me dio un conocimiento de la calle que muy pocas personas pueden tener.

La radio tiene esa característica que podés salir al aire las 24 horas. Si tengo una primicia a la madrugada salgo y esa inmediatez es muy importante.

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