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Cosechaba uvas y terminó trabajando para Bill Gates

Clyde Rodríguez pasó su infancia cosechando uvas y ajo en el valle central de California, bajo el sol implacable. Una mañana muy temprano, cuando él tenía 10 años y alambraba una vid con su madre, un alambre se soltó y golpeó, como un latigazo, en la cara de la mujer, que cayó al suelo del dolor. De inmediato se repuso, y le dijo a su hijo que no había sido nada, que no se preocupara.

“Rodríguez estaba lleno de ira y convicción cuando le dijo: ‘Un día te voy a sacar de este lugar’“, escribió Carmen George en The Fresno Bee al contar la historia del pequeño obrero rural que creció hasta convertirse en ingeniero de sistemas, trabajar con Bill Gates y, actualmente, en una firma que combina tecnología y finanzas.

En la Escuela Secundaria de Madera, donde estudió Clyde Rodriguez, los graduados lo escucharon

“A veces parece un sueño”, dijo el hombre de 49 años ante los graduados. “Sin dudas es la vida de otra persona. Sin dudas no puede ser la de un niño del campo cuyos primeros recuerdos son los de una casa en Tijuana con techo de hojalata, sin agua caliente o electricidad, donde nuestra familia se reunía alrededor de neumáticos encendidos que mi padre juntaba para calentarse, todos con las narices manchadas de hollín”. Pero es su vida, dijo. “Es mi historia. Una historia que llegué a aceptar con asombro, humildad y gratitud“.

Luego de terminar la escuela en 1986, Rodriguez consiguió un lugar en el exigente programa de ingeniería eléctrica y ciencias de la computación en la Universidad de California en Berkeley. Todo iba bien hasta que su padre fue víctima de un asalto violento, y él debió regresar a Madera. Su padre sobrevivió, pero la beca de Rodríguez, no: el decano no le permitió volver a inscribirse.

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Se anotó entonces en el programa de extensión universitaria de Berkeley, y tomó como oyente las mismas clases que le hubieran correspondido de haber sido admitido de nuevo. Volvió a pedir su ingreso; el decano volvió a negárselo. “Cada vez que me presenté, me negó la solicitud. Por fin me dijo que ese no era mi lugar, que dejara de hacerlo perder su tiempo y de perder el mío”.

Luego de un tercer semestre en el programa de extensión, volvió a la carga con tres cartas de recomendación de sus profesores. La universidad accedió a analizar su caso. Fue, finalmente, admitido otra vez. Al cabo de otro semestre, se graduó.

Rodríguez trabajó en Apple y en Microsoft, donde, tras una conversación con Bill Gates, quedó como director de un equipo que debía crear un nuevo sistema operativo Windows. Luego creó un equipo que desarrolló la tecnología de la nube. Entre sus otros logros se destaca que fue consejero de la Organización de las Naciones Unidas para el uso de la tecnología en el desarrollo internacional.

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