domingo, mayo 19, 2019
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Consiguió empleo: No tenía para imprimir, pero escribió a mano su Currículum




«Qué importa que no tenía para imprimir si lo que quiere y lo que necesita es trabajar», había contado Eugenia en las redes sociales cuando compartió un CV que muchos tal vez hayan rechazado

La historia se hizo pública el pasado viernes 21 de septiembre, junto con el comienzo de la primavera. Carlos Duarte, tras recorrer varios lugares en busca de trabajo llego a la entrada de un local comercial, allí lo recibió Eugenia quien le indicó que no necesitaban empleado pero que de todas maneras le dejara su curriculum.

«Lo que pasa es que no tengo ni para imprimir», respondió él, y ella le ofreció asiento, le dijo que no se preocupara y le quiso prestar una hoja. «No, yo traje un cuadernito y lapicera, gracias», respondió el hincha de Belgrano de Córdoba que con letra prolija escribió su número de documento, su experiencia laboral (mozo, asesor en concesionaria y albañil), su número de celular y una disculpa por la forma de presentar la solicitud de empleo, igual a la que ya había dejado en muchos lugares.

Cuando Carlos se cruzó con Eugenia, «ya llevaba gastado casi un cuaderno completo». Hace cuatro meses que está sin trabajo y que busca con intensidad. «Esta última semana estuve muy activo, me levantaba pensando que no podía seguir así, pero salía con ganas, me daba motivación», continúa riéndose como si la situación no le pesara.

Eugenia López podría haberle dicho a Carlos Duarte que no estaban buscando empleado y la charla podría haber terminado ahí. En cambio le pidió un curriculum vitae, le ofreció una hoja para que escribiera sus datos y después compartió en las redes sociales la historia del chico de 21 años al que definió como «este joven bien educado que esperó su turno para que lo atienda con tranquilidad».

Carlos, que gastó un cuaderno entero de currículum escritos a mano, está feliz. Tuvo una entrevista laboral. «Me encanta el trabajo», repite varias veces con entusiasmo, aunque no sabe exactamente qué hará pero sí que la fábrica de vidrios en la que le ofrecieron empleo tiene turnos rotativos, pagan por quincena y en blanco. «No hay drama», lo que sea que haga le va a gustar, agrega, y confiesa que todavía no pudo avisarle a su abuela que tuvo una entrevista laboral y que al día siguiente debería hacerse los exámenes médicos, el pre ocupacional. «No tengo ni siquiera crédito», revela, y otra vez se ríe mientras explica que dejó a su familia en Marcos Juárez porque ahí tampoco tenía trabajo y por esa razón se mudó a la casa de una tía en un barrio de Córdoba capital.

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Eugenia no supo en ese momento que Carlos no tenía plata no solo para imprimir un CV sino tampoco para cargar la tarjeta RedBus y viajar. Aun así estaba emocionada y transmitió su impresión en las redes sociales. La historia, ya se sabe, se volvió viral.

El fin de semana pasado un funcionario del municipio, colaborador estrecho de Ramón Mestre, leyó la historia que contó Eugenia en la red Instagram, vio la foto de la hoja con el número de celular y decidió llamar a Carlos. Desde Estados Unidos, adonde viajó becado para hacer un curso de sistemas electorales, el secretario de Modernización, Comunicación y Desarrollo Estratégico, Marcelo Cossar, se comunicó con el chico del CV escrito a mano y le propuso que el lunes a la mañana se acercara a la Dirección de Empleo y charlara con Nicolás Casado. Mientras tanto Cossar hizo otro llamado, a Lorena Piazze, presidenta de Voces Vitales Argentina y empresaria, y le contó el caso. Carlos recibía en paralelo decenas de llamados de periodistas para que contara su historia. Eugenia también.

Finalmente, mientras la joven empresaria consultaba con su equipo sobre las posibilidades de ofrecer un puesto a Carlos en Vidrios Piazze, el director de Empleo de la municipalidad de Córdoba lo recibía y le entregaba una tarjeta de colectivo con $200 de crédito para movilizarse. La municipalidad, contaron a Infobae, no ofrece empleo público, pero cuando Mestre fue por su reelección lanzó el programa «Sí Sí» en contraposición a los «Ni Ni», jóvenes que no estudian ni trabajan. Desde el programa ofrecen capacitación, prácticas laborales e intermediación.

«Hace cuatro meses estaba sin trabajo y estaba en una situación muy complicada» contó Carlos, que feliz hoy anunció: «Me cambió la vida». También avisó que pagará sus deudas, la primera con su abuela Margarita, que le prestó plata para viajar en colectivo.

Casado lo subió a su auto y lo llevó hasta la fábrica de vidrio para que Carlos pudiera tener su entrevista. Y prometió abrir un espacio para que jóvenes en búsqueda laboral en situaciones similares puedan confeccionar e imprimir su curriculum vitae.

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