domingo, noviembre 17, 2019
Opinión

Siempre, las elecciones las ganan los mismos

Los que no tienen la suerte de engendrar pasiones militantes, hace mucho  tiempo, están condenados a ser huidores crónicos. Huyen del desastre económico en el que los meten los gobiernos, para “probar con el que sigue”.

En 2015, los votantes independientes fueron obligados a escapar del  kirchnerismo, de la necedad del gobierno de Cristina a la hora de diagnosticar los problemas de su propia gestión, y su incapacidad para resolverlos. salieron huyendo de la posibilidad de convertirnos en Venezuela, modelo que cada vez más, idolatraba el Kirchnerismo, quedaron en una encrucijada indigerible para los independientes: mas cristinismo o macri.

El 30% de base peronista (disfrazado según la conveniencia del momento, sea de menemismo, duhaldismo, kirchnerismo o Cristinismo) entregará su voto a la continuidad de cualquier forma, de cualquier candidato y de cualquier política económica, como lo han hecho desde Luder hasta hoy.

Un 30% del radicalismo (ex progresistas devenidos en cualquier forma de gobierno travestida, para impedir que el peronismo llegue al poder) asegurará su sufragio en ese sentido. Así fue con la alianza en 1999, o esta re fritura que llevó a Macri a la presidencia en 2015.

Los independientes, cada vez más alejados de los dos partidos (ya que el radicalismo como el peronismo, están despedazados y abiertamente negados a continuar con los principios que los hicieron grandes) otra vez  quedaron atrapados en la disyuntiva de votar al que parecía menos malo.  Por supuesto,  cualquiera que no ha sido gobierno tiene más posibilidades de prometer un futuro mejor, y en general tendemos a creer en fantasías como soluciones fáciles y rápidas.

Así, votaron los independientes, probando un cambio que prometía superar las falencias del Kirchnerismo, castigó la prepotencia del Cristinismo y la incalificable corrupción, inclinando la balanza en favor de “cambiemos”. Y el destino jamás deja de zigzaguear.

Los responsables de la próxima elección

Dos tercios del país divididos en extremos opuestos, y otra vez queda el 40% del electorado con la responsabilidad de decidir su voto entre alternativas imposibles, sin ideas ni planes explicados con claridad. Pero como el sistema obliga, y al no estar atado a ninguno de los extremos, los independientes castigan y cambian su voto cada 4 años. Y no se les puede reprochar por sus decisiones.

No hay que equivocarse, el 54% de Cristina en 2011, se logró con votos prestados del sector independiente que le dio una gran oportunidad. Oportunidad que le quito 4 años después, cuando la presidente se desvió de sus promesas originales, y los resultados prometidos no aparecieron.  Macri alcanzó la presidencia con votos prestados de los independientes, quienes depositaron su confianza por segunda vez, en las elecciones de medio término, dispuestos a hacer un esfuerzo por salir adelante. Pero fueron defraudados por sus promesas incumplidas y su desastrosa gestión económica. El voto de las PASO fue un castigo por “incumplimiento de promesas electorales”, y no es otra cosa que la ausencia del bienestar prometido.

Quien gane, en nación o a nivel local, lo hace con votos prestados

Y la historia continúa. “tan malo fue el anterior, qué decidimos cambiar”, piensa cualquier independiente. Fernández será el próximo presidente, a juzgar por las PASO. La política  y los políticos,  deben entender, que llegarán con  votos prestados,  votos que no tienen dueño,  votos que no tienen partido,  votos que no tienen ideología,  votos que no se compran con planes, votos que no se pueden inventar en una elección haciendo fraude.

Esta enorme cantidad de votos que no pertenecen a los extremos, votos que sistemáticamente validan al cumplidor o patean el tablero cuando se sienten estafados,  son los verdaderos dueños del destino del país. Son los afligidos millones de argentinos que la luchan todos los días, que elección tras elección van obligados a votar huyendo del anterior,  con la esperanza que del otro lado de la bipolaridad  política, alguna vez encuentren un  presidente que los represente, sea cual sea el modelo o el partido.

Radicales y Peronistas han profanado sus raíces, y solo quedan los slogan para las selfies. El voto sin dueño, es el dueño del destino, en su búsqueda constante de que alguien les provea calidad de vida, oportunidades y futuro, que cumplan con sus promesas y eviten que sus hijos se planteen la posibilidad de irse del país o quedarse condenados a una inestabilidad política,  social y económica permanente.

Si  el 28 de octubre próximo, el núcleo duro del Cristinismo cree que ganaron las elecciones por su cerrada ideología,  volverán a equivocarse y  pondrán en serio riesgo a su propio gobierno.  Si el 28 de octubre,  el núcleo duro del Macrismo  cree que quienes ganaron  son los ignorantes que no supieron ver  el brillante futuro que se había empezado a construir con Macri, profundizarán su  incapacidad para ver lo que realmente le pasa a la gente, y , una vez más,  se Auto condenarán a no poder construir una alternativa de gobierno creíble,  sana y con futuro,  y ni siquiera podrán  hacer un mediocre papel cómo oposición

 





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