viernes, septiembre 20, 2019
Opinión

Opinión: Votamos “experiencia nefasta” o “el duro camino de aspirar al algo más”

Opinión: Votamos “experiencia nefasta” o “el duro camino de aspirar al algo más” en opinion
Opinión: Votamos “experiencia nefasta” o “el duro camino de aspirar al algo más” en opinion


Aunque quisiera, no puedo votar a la  Ex Pastora, y ya ni siquiera por ella, a la cual creo extremadamente inteligente y capaz, y a la cual, como a Menem, nadie pudo jaquear, salvo su propio e infinito ego. Ella se volvió la mismísima verdad personificada, idolatrada por gente que aun no logro entender cabalmente la diferencia entre militar en una fuerza política o sumirse a una fantasía con alma y vida.

Dicen, que la soberbia es el peor de todos los pecados. Si bien no espero un santo en el sillón de Rivadavia, tampoco creo en Dios, menos aún puedo prestarle nuevamente mi confianza a quien cree estar por encima del mismísimo Dios, si existiera.  Cuando la voté por primera vez,  creí que una mujer podría reconstruir la paz y continuar con el legado de Néstor. Muy tarde, me doy cuenta de mi ilusa utopía.

Vaya sorpresa, cuando muto de presidenta a renina, arquitecta egipcia, economista suprema, medica que no necesita de pares, abogada, marketinera, directora de cine, escritora de relatos, maestra autoritaria y abusadora, y estreno el traje de montonera, luego de acompañar a Menem en el indulto a genocidas, años antes de poner a Milani  en cargo preferencial en su gobierno. Es la misma que hablo del “amigo” Mingo Cavallo, el pergeñador del desguace del país. Los Kirchner lo habían catalogado de “el mejor economista de la Patria”.

Sea que publiquen o no mi pensamiento, es lo único que quiero expresar, y confío que lo harán. Y decidí plantear porque mi voto se aleja de Kristina, tanto como sea posible, como del fraude disfrazado de “cumplo mi palabra” de uno de sus secuaces, Randazzo, aunque por cierto el menos impresentable de todos los que escondieron bajo siete llaves, para no piantarle mas votos a la Reina.

Pero lo peor venía creciendo.

Con el blanco bien elegido, a los empresarios sin escrúpulos de Clarín, construyo una épica que contaminó  a  cuanto ser que respira pudo comprar con cargos, planes, empleos en el estado o simplemente: mítica (religión o sectarismo). Se cuentan de a miles los que dejaron de leer clarín y se convirtieron el patéticos proyectos de Che Guevara con smatphone y sin soltar un beneficio del capitalismo.  Una escena en crecimiento, tan bizarra como real, que no dejo de crecer mientras hubo jóvenes, adultos descuidados, o ignorantes, que quedaron absortos antes un relato que creían, los convertía en héroes, los héroes que pelearían contra las corporaciones. Pero la lucha fue desigual, la mayoría recibió a cambio un plan, un puestito o un relato, y ella cobraba en bolsas de Euros o Joyas.   La era de la boludez termino cuando la inflación, que no había superado en años el dibujo del 8%, de pronto se sintió muy duro en los bolsillos de todos, y muchos dejaron de bancar la mentira del 28, 30 y 35 por ciento de inflación anual,  tirando por la borda el 54% de aprobación popular, y sin recordar que la propia reina en Harvard, había vociferado que “si hubiéramos llegado a un 20 o 25% de inflación, el país hubiera volado por los aires”, según sus propias palabras,  y como profecía de lo que pronto pasaría: su caída del máximo pedestal.

Falta de memoria y marketing, mentiras y dinero.

Sea que publiquen o no mi pensamiento, es lo único que quiero expresar, y confío que lo harán. Y decidí plantear porque mi voto se aleja de Kristina, tanto como sea posible, como del fraude disfrazado de “cumplo mi palabra” de uno de sus secuaces, Randazzo, aunque por cierto el menos impresentable de todos los que escondieron bajo siete llaves, para no piantarle mas votos a la Reina.

Votarla, es apoyar a la legión de Delia´s por conveniencia, incapaces de reconocer que defendían razonamientos que habían sido superados por la evolución intelectual de los nenes de la salita celeste de 3 años en el jardín de infantes, que se morían por aplaudir mentiras obscenas y ausencias criminales. No reconocían errores y aún siguen hoy, sabiéndose  de un linaje de dioses egipcios, honestos y puros, y por cuyas venas no corre sangre sino verdad, la verdad absoluta de “como son las cosas”, siguen sosteniéndose las vendas en los ojos para no ver a los bolsos de López ni al otro López, al peor, Cristóbal, el dueño del juego, el petróleo, la obra pública y lo medios K.

Leé también  #Relexion "Los abrazos son impostergables" (*)

Todos los iluminados defensores de la K,  de la K de Kristina, aún viven en su autoengaño  sin siquiera reconocer que no le atan los cordones a los originales K, los K verdaderos, porque la K es la de Néstor, y nunca fue de Cristina. Pero no fue el dueño de la K el bendecido a heredar el trono de Dios, sino ella, y ahora necesitan la K para malescribir Kristina.  Es obvio, el gobierno K fue muy diferente al gobierno F, pero tras la derrota, la F de “Fernández” paso a ser mala palabra. Esta secta fundamentalista y vocacionalmente engañosa, que un niegan el narcotráfico que creció en el patio de atrás mientras aplaudían el palabrerío  berreta en Olivos; que niegan la estafa y el robo organizado en todos los poderes;  que se creyeron la mentira sistemática disfrazada de ideales de izquierda;  que realmente están convencidos  que su cruzada arrojo un mundito con menos pobres que Alemania, y un país sin deuda, después de pagar con “nueva deuda” al Club de Paris y la expropiación de YPF (todo, tras la puesta en escena del estreno del entonces joven maravilla, en aquel memorable debut de Axel en el congreso nacional,  cuando aseguro que los capitales españoles, no solo no obtendrían dinero argentino, sino que además pagarían los daños del estancamiento por la falta de inversiones en YPF.)

No voto ni a estos talibanes, ni a sus cómplices: Massa o Randazzo. Mientras adoctrinaban a pibes bajo los lineamientos falces de un manual Camporista,  florecían los comedores que con Nestor había casi desaparecido,  florecieron los narcos y la delincuencia generalizada, donde mordían desde el más alto nivel en todos los poderes, hasta los que le tocó bailar con la más fea, los que  también le robaban al país negándose a hacer changas, porque era fácil vivir de los planes, de arriba, sin contraprestación alguna. Pero al modelo populista, el modelo de “la fácil”, se le desmadro la inflación producto del despilfarro de emisión de billetes. Tardaron siete años en NO reconocer la inflación. La consecuencia fue un tercio de país en la miseria, desde Santa Cruz a Formosa.

Esos pobres tipos, de mentes cortas adornadas de frases apropiadas de algún escritor que quedaba bien citar, están cercados por la propia gente se dio cuenta que tiene el derecho a aspirar a algo un poco mejor y a no ser rehén de nadie.

Cambiemos no es un partido que haga magia, pero si es “algo superador”.

Es ese “algo mejor” que ahora para los CFKs, es el enemigo.  El blanco cambio y ya no es Clarín y la corpo, ahora conviene poner en el ring, del lado enemigo, a Macri. ¿Porque no votar a la gran cantidad de gente que forma Cambiemos?, si esa gente, también es parte de nuestra gente, y merecen la oportunidad de hacer un buen gobierno. Y merecen mi respeto, por el momento. No mi adulación ni mi idolatría, solo mi confianza.

Ese mismo “algo mejor” que ahora es la dictadura, como gritan los pibes, sin tener la más mínima  idea de lo que hablan.  Los que aprendieron a defender a la bandera de los montoneros, al punto de considerarlo un mérito, en lugar de una conducta tan asesina como lo fue. Para esta doctrina berreta y vacía de sentido profundo, ser asesino de la “resistencia” es «cull», a diferencia de ser asesino de estado que aberrante.

Este poquito de política religiosa residual, prefieren ver caer al gobierno, aunque signifique ver con el se hundan  todos los argentinos, aunque signifique tirar abajo lo que realmente se ganó en términos económicos en la década de los K. Yo no soy así, por eso, no elijo el pasado, elijo la posibilidad de un mejor futuro, convencido que esto no es el menemismo, no es De La Rua y no es el Alfonsinismo. Es nuevo camino y creo q los argentinos merecemos darnos esa oportunidad.

Reflexión de lectores solicitada por la redacción N.BA. para su publicación en la sección de opinión de Ramallo Informa.



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