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Los trabajadores municipales en el ojo de la tormenta

Cambiemos instalo el tema de los trabajadores municipales en la agenda local, a partir del llamado a sesión extraordinaria para debatir un proyecto de resolución, se basó en una herramienta que debería ser usada para temas más complejos.

De todas formas, el empleo público en Ramallo es un tema urgente. Pero el abordaje que se hace es en función al oportunismo político del color que corresponda. En la ultima sesión del 2017, el Concejo Deliberante se prestaba a votar el Presupuesto 2018, allí estaba escrito la intención del Ejecutivo del pase a planta permanente de casi 200 trabajadores temporarios. Cambiemos hizo una puesta en escena de oposición al proyecto, pero a la hora de votar, se abstuvo. Es decir, convalido la propuesta del Ejecutivo y dejo que el proyecto se aprobara. Ahora intenta borrar con el codo, lo que concedió al no levantar la mano.

Según los números más del 70% del presupuesto municipal es destinado a pagar sueldos. Hoy hay cerca de 200 trabajadores que están en condiciones de precariedad laboral, es decir, están como temporales desde hace años. Según fuentes del gobierno, que replicaron los concejales de la oposición, el pase de los temporarios a planta permanente significa unos 200 mil pesos mensuales adicionales. Estos números representan el eje de la discusión: es una cuestión de dinero, no de estabilidad laboral.

La doble vara de Cambiemos

Cambiemos tiene un discurso doble: por un lado muestra “preocupación” por la situación de los trabajadores y por otro apoya el plan de Nación y Provincia de despidos en el estado, que ya dejo a más de 2000 trabajadores fuera del estado nacional, otros 1600 de provincia y más de 700 en municipios amarillos.

La estrategia es vastamente conocida, comienza con defenestrar al trabajador, reducirlo a que el principal problema financiero que tiene es lo que “cuestan” esos empleados, genera un malestar en la sociedad e instala que la solución es reducir estos “gastos”, y allana el terreno para los despidos. Esta resumida, y no menos caprichosa, argumentación es repetida por todos los funcionarios de Cambiemos, ya sea en el lugar que le corresponda.

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Con estos argumentos despidieron trabajadores de Radio Nacional, Dirección General de Escuelas bonaerense, Senado de la Nación, municipios, Fabricas Militares, CCK, Aduana, etc.

Para dejarlo claro, Gustavo Perie, principal referente de Cambiemos en Ramallo, declaraba en medios locales en la misma sintonía: “el pase de temporarios a permanente representan 200 mil pesos mensuales, a nosotros nos preocupa esto porque sabemos que vamos a un municipio que van a tener problemas financieros. A las claras el dinero que recibe el municipio se afecta, en vez de hacer obras públicas o destinarlo a la salud va a sueldos”.

Interpretando los dichos, ese dinero que “debería” ir a obras o salud, se “gastaría” en pagar el pase de los temporarios. Y el rotundo “problemas financieros” para no hablar de personas que necesitan estabilidad laboral. Es un juego de palabras que preocupa a cientos de trabajadores que ven con incertidumbre este pleito de acusaciones cruzadas.

Revalorizar al trabajador municipal

La planta política que creo el Intendente Poletti carece de un funcionamiento orgánico. Hoy está lleno de “caciques” pero pocos “indios”, apelando al refrán popular.

El crecimiento de secretarios, subsecretarios y directores políticos no acompaño la magra gestión en función a resultados esperados. En varias reparticiones se cuenta con un amplio abanico de “jefes” que no están a la altura de los resultados.

No hay una sintonía entre los funcionarios y los empleados municipales. Incluso hay trabajadores realizando tareas a desgano o bajo malestar. Son reiteradas las quejas que vienen de sectores del sindicalismo, que alertan sobre el “destrato” que reciben algunos trabajadores.

Los resultados de ese malestar es una construcción negativa de la imagen del empleado municipal. En donde se instala en la opinión publica un relato nocivo para el trabajador. Es importante revalorizar al empleado, jerarquizarlo y sostener sus funciones con un rumbo especifico.

Es el desafío de esta administración, y de las que vengan, en función de cuidar al empleado y respetarlo como tal.

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