Opinión

La necesidad de volver a tener una Secretaria de Salud




Cuatro meses atrás, cuando Gustavo Perie asumía como intendente y daba a conocer su gabinete, se anunciaba que Ramallo no contaría más con una Secretaria de Salud. Una decisión política que reflejaría meses más tarde lo esencial de su existencia.

La aparición del coronavirus puso en relevancia la necesidad de construir un sistema de salud fuerte, con presupuesto y recursos, donde los diferentes estados (nacional, provincial y municipal) tengan un área específica para determinado fin. A diferencia de nación y provincia, que decidieron volver a poner a la salud como ministerio, en Ramallo se fue a contra mano, se disolvió su rango de Secretaria y se relego a la dirección del Hospital Gomendio.

La transformación del Hospital local

Hoy la celeridad en la resolución en el abordaje de la situación, lleva a que Ramallo dependa, en gran parte, a las donaciones que se puedan afectar. Eso pone de manifiesto que a nivel local, la llegada del coronavirus puede ser dramática.

¿Estamos preparados para enfrentar la pandemia?

La amenaza del coronavirus es una realidad que se impone en el corto plazo. Ramallo aún no ha dado casos positivos, pero no está exento de ello, pero es consciente de que la batalla va ser dura.

Hoy el hospital se transforma  para intentar mitigar el golpe en medio de un escenario inédito, envuelto en necesidades y miedo. Los encargados de tomar decisiones en el área de salud descansa en la figura de los Directores del Hospital local: los doctores Juan Manuel Desposito y Guillermo Van Kemenade. Ambos doctores cumplen muchos roles, por un lado mantener el funcionamiento del Hospital, atendiendo pacientes, recorriendo internados, a la vez que administran, gestionan y viajan a reunirse con autoridades, además de encargarse de diseñar y articular la estrategia de atención y contención.

Los Directores del Hospital Gomendio: Dr. Juan Manuel Desposito y Dr. Guillermo Van Kemenade

Desde el municipio se creó el Comité de Contingencia para atender la situación sanitaria, el propio intendente Perie dejo en manos de los profesionales la conducción del mismo, y se margino a un segundo plano. Durante las reuniones, quien conduce las mismas es el Dr. Desposito, quien a su vez mantiene estrechos contactos con las autoridades provinciales y de la Región IV de Salud.

Esta decisión, de dejar conducir la crisis a las autoridades del Hospital, deja en claro que nadie del círculo más cercano al intendente toma decisiones en ese aspecto. La administración del estado municipal y el funcionamiento del hospital, son realidades diferentes, sobretodo en cuestiones de recursos económicos.

Gestionar solidaridad

El gobierno local corrió siempre detrás de las demandas de la sociedad, en ningún momento se adelantó en las respuestas y esto genero enojos en medio de la incertidumbre. Desde un primer momento el municipio salió rápidamente a contener la cuestión social, con la entrega de alimentos, apelando a las donaciones de los vecinos.

El intendente Perie observando el mapa de asistencia de alimentos

Según el gobierno se asistieron a 1400 familias desde la Secretaria de Desarrollo Humano, a quienes les entregaron alimentos. Pero es solo una parte del universo de vecinos que necesitan asistencia, desde el gobierno provincial, a través del Sistema Alimentario Escolar atiende a más de 1400 alumnos, otro tanto son asistidos por PAMI y se suma la ayuda de las organizaciones sociales, como el Movimiento Evita. La solidaridad fue fundamental para atender esta situación compleja.

A esa demanda se suma la acción rápida y concreta del gobierno nacional, quien dispuso planes como el Ingreso Familiar de Emergencia, una ayuda de $10.000 para trabajadores informales y beneficiarios de la AUH. Además de bonos para jubilados.

Las medidas del gobierno nacional descomprimen las demandas locales

El contraste entre las administraciones es abismal. Mientras el municipio apeló a las donaciones de vecinos, el estado nacional y provincial multiplicaron recursos para asistir a los sectores más vulnerables.

Sostener la salud, dependiendo del otro

Los gestos solidarios de la sociedad y las empresas, con donaciones y confección de elementos de seguridad sanitaria, calmo el clima dentro de los efectores de salud. Desde el minuto cero, vecinos autoconvocados comenzaron a confeccionar barbijos, batas, cofias y botas para el personal de salud, que alertaba la falta de elementos de seguridad en el hospital y las unidades sanitarias.

A ello se sumaron las escuelas técnicas, con el armado de máscaras faciales, la escuela profesional N°401 y su Taller de Costura, quienes se encuentran confeccionando fundas y sábanas, además el aporte de empresas de la zona, que el propio gobierno municipal se encargó de publicitar.

La solidaridad de los vecinos, pilar fundamental

El propio Director del Hospital, Juan Manuel Desposito, explicó en declaraciones radiales que el efector de salud se viene sosteniendo “gracias a gente que de forma silenciosa aporta su granito de arena para abastecernos de insumos”.

En cuanto a la salud pública, comparado con municipios vecinos, Ramallo esta en falta. Mientras en San Nicolás, desde el municipio entregan barbijos y alcohol en gel en las colas de los bancos y supermercados, aquí esa medida parece lejana, sabiendo que el intendente Perie tiene la intención de hacer su uso obligatorio.

El intendente de San Nicolás entregando mascaras en comercios




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