Opinión

La información: El Periodismo o «la chola por el feibu”




Nota Editorial. El creador de Napster, plataforma de descargas que en los años ´90 destruyó la industria discográfica (otro tema para más adelante), y solo con este precedente Sean Parker, llamó la atención al manifestar su arrepentimiento por apoyar el surgimiento y desarrollo de Facebook, la red social más demandada en la actualidad, muy por encima de las demás.

Parker, fue en 2004 el primer presidente de la plataforma de Mark Zuckerberg, y aseguró que “para conseguir que la gente permaneciera mucho tiempo en la red había que generar descargas de dopamina, pequeños instantes de felicidad, y que éstas vendrían de la mano de los me gusta de los amigos”, apuntando a la necesidad de 30 segundos de fama, ya que la “mediocridad útil al negocio” se dispararía en la masa (nosotros, los consumidores).

Facebook no solo captura y negocia con la información más íntima de las personas, sino que hay algo peor, y es el deterioro de las relaciones humanas, creando distancia física que es reemplazada por una vida ficticia que la gente necesita mostrar ante el resto, sea por vanidad, o por necesidad de que la vean mejor de los que son, mostrando cómo desayunan, lo felices con son con su gato, o lo bien que le queda la ropa nueva. Facebook fomenta una verdadera competencia por el achatamiento socio-cultural, atentando contra cualquier política altruista que, raramente, algún estado quiera imponer.

En mentes cortas, la vergüenza muta a un pseudo-orgullo (obviamente una fantasía) cuando se superan los diez o veinte “me gusta”.

El arrepentido ex presidente de Facebook, hace un análisis y dice que la plataforma “explota la vulnerabilidad de la psicología humana” y que a sabiendas de que sucedería, lo hicieron, él y otros más que manejaron la creación de otras redes, como es el caso de Instagram.

Aunque no es bueno generalizar, Facebook se usa en muy pocas oportunidades para fines de divulgación positiva, o un pequeño grupo de instagramer, que como los youtuber intentan hacer dinero, contra la abrumadora cantidad de individuos débiles que necesitan “ser visibles A CUALQUIER PRECIO”, y no dudan ni tienen pudor en caer tan bajo como les sea posible, con tal de conseguir “likes” -de no importa quien- a fin de “sentirse alguien”.

El nivel cultural como los pésimos resultados de la educación de los últimos 25 años, es aterrador.

En los países del tercer mundo sobre todo, y particularmente en Ramallo, adultos que oscilan entre lo vergonzoso, la autodenigración, lo bizarro, la provocación sin límites y lo delictivo, ya es parte de la vida cotidiana de una enorme porción de la sociedad, que por ignorancia o entretenimiento, se presta a brindar ese puñadito de likes. No son reconocimientos, esun dibujito en una red social, no es un premio a la trayectoria o al esfuerzo, es solo un like, pero es lo suficiente para convertir a un “nadie” en un auto pretendido reemplazo de periodistas, que por el solo hecho de repetir o inventar mensajes anónimos, ocupan un lugar en la sociedad. Sentirse “importante” es lo que cuenta, y ese like, lo consigue.

Foro de la comunicación: Además de Parker, otros analistas en el foro de la comunicación (2018) destacaron el hecho de que en las redes hay mucha, pero mucha información falsa, hoy conocida como fake news, que es el término que se le ha dado a la mentira generalizada.

No hay que creer ciegamente en los periodistas, hay que pensar.

Muchos creen que solo un título valida el trabajo periodístico bien hecho. Miguel Villalva es un ejemplo de esfuerzo y trabajo bien hecho, muy superior a conocidisimos periodistas con título bajo el brazo. Pero nada de esto sirve, cuando la sociedad cae en busca de la información en las alcantarillas que propone Facebook.

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Los periodistas no son santos, no son perfectos, no son genios ni iluminados. Son Personas. Hacen un Trabajo. Persiguen un interés, que en la gran mayoría de los casos es el interés general. Pero la clave está en la discriminación que cada ciudadano debe hacer: creer a unos o a otros. O incluso, por momentos a unos, y por momentos a otros.
O expresado mejor: poner en duda lo que uno cree cuando un periodista serio analiza, plantea, cuestiona o la información que presenta, para que Ud. luego, saque sus propias conclusiones.

No hay que creer todo ni a todos. Los intereses son ineludibles en todos los trabajos, y el periodismo, no es una isla. El periodismo está condicionado y debe obviar parte de la información en muchos casos, para poder avanzar en decir otras muchas verdades. Callar algunas es un precio a pagar, pues habrá otro que la podrá exponer, ya que no todos los periodistas están sometidos a los mismos condicionamientos.

Los Laburantes de la información

Solo quienes han dado o dan muestras con su carrera, con su trabajo serio día tras día, año tras año; quien ha soportado desplantes o calumnias de un sector por decir la verdad, o agresiones repentinas de uno u otro grupo de la sociedad por no coincidir con el oyente o el lector; sólo quienes no mienten, no inventan, no cruzan líneas éticamente inviolables para cualquier persona en su sano juicio, son quienes realmente cumplen con el oficio o la profesión. Para ellos no hay agresión. Hay datos. Hay interpretación. Hay preguntas. Jamás bajeza y ataque.

Los periodistas molestan, quieren preguntar y se atreven a observar, analizar o criticar. Esa es su función. Pero ese ejercicio, nos ayuda a ver lo que se nos pasa por alto, a recordar lo que olvidamos que alguien dijo o prometió, a entender lo que nosotros no nos detenemos a analizar. De ahí su gran valor.

Los periodistas descubren movimientos no visibles, porque la curiosidad y el trabajo los lleva a averiguar y conseguir esa valiosa información para muchos, pero desagradable para otros. Pero un periodista  siempre puede escrutar entre lo que sirve y vale la pena que se sepa por el bien general, de lo que no, generalmente en los casos en los que el derecho a la privacidad está por delante y de nada sirve pisotearlo.

Esto hacemos desde hace 28 años.

Hemos sido puesto en el lugar de enemigos de todos los intendentes en algún momento, y de la mitad de los funcionarios. Un trabajo poco reconocido por la gente común, y despreciado por los poderes, en cualquiera de sus caras.
Hoy toca agradecer ese trabajo a todo nuestro equipo, a las decenas de personas que sin ser periodistas, han hecho un gran trabajo durante 28 años en NBA y una década en el primer portal de noticias local de Ramallo, cuando no había más de 10 lecturas diarias.  Y a los colegas, por supuesto, a los que hacen que este trabajo sirva a la sociedad, en lugar de retrasarla.

Redacción Ramallo Informa.
H. Mastroianni. Dirección Medios Norte de Buenos Aires.





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