Opinión

La culpa siempre es del otro




En el inicio del 139° período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación,  Alberto Fernández habló por cadena nacional a todos los habitantes de la República Argentina. Con Cristina Fernández a su izquierda y Sergio Massa a su derecha, el presidente comenzó con su discurso y desde el inicio se podía percibir la intención de compararse con el gobierno anterior. Entre las primeras líneas del discurso, expresó “hace un año vine a este Congreso para hablarles a ustedes y a todo el pueblo argentino. Traía, como hoy, la voluntad inquebrantable de poner en pie un país que había quedado de rodillas y sumido en el pozo de la desigualdad y la pobreza por las políticas de los años previos”

Desde el vamos, el Jefe de Estado cumplió con su objetivo de fundamentar las decisiones y las acciones llevadas a cabo por su gobierno, comparándolas con las ocurridas en el periodo del 2015 y el 2019. “Teníamos un sistema de salud quebrado que mantenía cerrados hospitales, dejaba vencer vacunas y permitía pasivamente la diseminación de enfermedades que creíamos desterradas” continuó diciendo, aunque en ningún momento hizo referencia a los vacunados en el Ministerio de Salud. Repudió además a los que se opusieron a las vacunas, “Muchos circularon incansables por medios y redes blasfemando por la vacuna. Nos acusaron penalmente de envenenar a la población. Todos ellos alzaron los dedos acusadores después diciendo que el supuesto veneno que suministrábamos era insuficiente”. Nuevamente no hubo mención al escándalo de Ginés Gonzales.

A lo largo de su discurso, el presidente nombró algunas políticas que se llevarán a cabo en el futuro para reactivar la economía y buscar un bienestar para los argentinos. Apunta a recuperar el salario medio de los trabajadores, a trabajar en cuestiones de violencia de género, a continuar con la reforma judicial, entre otras. También habló de las fuerzas de seguridad y dijo “El trabajo de seguridad resulta impracticable bajo las condiciones de abandono y maltrato que recibieron los trabajadores de las fuerzas federales. Decidí revertir la deuda salarial histórica de esas fuerzas”. Una vez más, culpando al gobierno anterior.

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Entonces, ante la pregunta ¿la culpa siempre es del otro? uno puede tener reflexiones encontradas, ya que algunas decisiones de Macri fueron verdaderamente repudiables pero ocurrieron varios años atrás. Hace mucho tiempo que necesitamos definir un quiebre en la línea temporal de cada gestión: desde que asumí y hasta este momento los problemas de mi gestión son culpa de la gestión anterior. A partir de aquí comienzo a gobernar. El problema aparece cuando se posterga demasiado ese momento y no se hace nada más que echarle la culpa al otro.

Además, Alberto debe tener cuidado al encontrar en el pasado a los culpables de los inconvenientes que tiene ahora, ya que, Mauricio Macri gobernó solo 4 años, pero hasta final del 2015, quien estaba a cargo del poder ejecutivo fue la señora que tiene sentada a su izquierda, la actual vicepresidenta de la Nación. Puede caer en la tentación de seguir justificando sus limitaciones para gobernar, por cuestiones del pasado, y culpar sin querer, a su compañera de fórmula (y en honor a la memoria, hasta hace solo dos años atrás, fué victima de durísimas acusaciones del propio mandatario).





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