Opinión

La responsabilidad que tenemos como hijos de la Nación




Editorial.  Nota completa. Argentina tiene 37 jóvenes años de democracia sin interrupciones desde que Raúl Alfonsín fue elegido como presidente, dando fin al último gobierno de facto. Un momento histórico, un discurso memorable y un pacto implícito de la sociedad que dice “Nunca más” a aquellas políticas autoritarias y violentas de las fuerzas armadas con sus golpes de Estado.

Es por ello que no deambula por el inconsciente colectivo la idea de un retorno a aquellas prácticas antidemocráticas, que tantas víctimas han dejado. Vivimos tiempos de libertad, donde uno puede salir a protestar y hacerse escuchar, aún conviviendo con una pandemia por un virus letal, sin ser reprimido ni callado por la fuerza. Se asume que el año próximo habrá elecciones legislativas y en el 2023 elegiremos al ejecutivo. Se prevé que las decisiones políticas sean debatidas como corresponde y elegidas por nuestros representantes con un diálogo previo. Se espera, como quien aguarda por ver algo obvio, el ejercicio de la democracia.

Sin embargo, este sistema debe recibir mantenimiento como si fuese una máquina de una fábrica. Deben limpiarse los filtros, engrasar los engranajes, renovar el sistema eléctrico y hasta pintar nuevamente para extender su vida útil el mayor tiempo posible. Hay que mimarla como a un celular, borrar los datos “caché” que ocupan un lugar innecesario, instalar un antivirus para evitar amenazas, tener cuidado con las descargas que se realizan en páginas piratas. 

Haga el ejercicio de asumir que la democracia no es irrevocable y que tenemos que fortalecerla día a día, piense que existen personas a su alrededor con remeras como éstas.

Cuestione si usted desea estar a la par de este señor en una marcha contra el gobierno y la cuarentena. Piense en los dichos de Duhalde, que no es un ciudadano más con una remera y una frase sino que fue Presidente de la Nación Argentina. No olvide los turbios sucesos ocurridos en Bolivia, la destitución de Evo Morales y el gobierno de facto de Jeanine Añez. 

Es una responsabilidad de todos los ciudadanos erradicar estas ideas golpistas; denunciar páginas que reivindican a asesinos como Videla, Massera y Agosti; oponerse a discursos que amenazan al ejercicio de la democracia. Sobre todo en este tiempo, donde las posturas opuestas se alejan cada vez más creando extremos imposibles de unir, convirtiéndose en polos que se repelen con mayor fuerza a través del tiempo.

Observe a su alrededor, vea las personas que defienden a los militares y esperan su regreso, entienda que entre sus pares hay hombres y mujeres que creen que la salida está en un nuevo proceso de reorganización nacional. Alértese y ponga en valor nuestro querido sistema democrático todos los días de su vida. Es la responsabilidad que tenemos como hijos de la Nación Argentina. Eso es hacer patria.

 

Leé también  #Nestor10Años: "Néstor y nosotros"




Don`t copy text!