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Un hecho difícil de superar




San Pedro-Valentina ya tenía una analista, que la acompaña en este proceso. Tras la violación, una asistente social y una psicóloga de la Provincia visitaron a María y a su hija. Le fueron honestas a la madre: un seguimiento a distancia no iba a ser algo sencillo. María, por otra parte, entendió que su hija y su novio, Julián, necesitaban una terapia en conjunto por el hecho. “Julián se siente muy culpable. Le dice a mi hija: ‘Me hubiesen matado a mí antes de hacerte algo a vos’. No es fácil. Imagínate el rol social del varón. Yo le digo: ‘No es que vos no la protegiste. Estaban los dos desprotegidos. Si te rebelabas, te pegaban un tiro a vos y lo hacían igual'”.

Para Valentina, el derrumbe comenzó tres semanas después de ser atacada. Primero fueron pesadillas, imágenes fortuitas. Desarrolló un miedo intenso a salir a la calle. Dejó sus clases de inglés, que tomaba a la tarde luego de salir del secundario público en donde estudia. Su rendimiento académico se desplomó, un golpe notable para una buena estudiante con ambiciones de ser artista, tras años de practicar danza y patinaje. Había llegado de Disney diez días antes de la violación para festejar sus quince por anticipado durante doce días junto a sus amigas de la misma edad. Los abogados defensores insisten en una rueda de reconocimiento: la psicóloga de Valentina la excusó con un certificado. Ver un hombre con rasgos similares a los que la atacaron le provoca pavor. “No tiene ganas ni de ir a la escuela, me llama a la mitad de mañana y me pide que la vaya a buscar. Hay momentos en que la encuentro llorando. Me dice: ‘Ma, no tengo ganas de hacer la tarea. No doy abasto'”, dice María, su madre.

La cámara Gesell ante una psicóloga en los tribunales de San Nicolás, en donde Valentina revivió el hecho en términos crudos, coincidió con el inicio de su crisis. Detrás, observaban el fiscal, los abogados defensores de los detenidos y los jueces de garantías. Al volver a su casa, Valentina se desplomó: “Entró en un llanto incontenible. ‘Tengo una angustia que no puedo conmigo’, me dijo. ‘Entiendo el vacío que vos sentís. Te está cayendo la ficha. Y vas a tener que superarlo”.

Fuente: Infobae





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