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Trabajar un poco más ¿es mucho pedir?




Araceli Natalucci como vocera del gobierno local, junto a los ediles oficialistas proponen una medida simplista y engañosa.  Argumentar  “la equidad” basados en el cuento de “repartir lo que hay para todos por igual” es una manipulación, esto es  un cuento, no es equidad.

La suma económica proyectada en forma burocrática   impuesta sin argumentos por un presupuesto que viene “enlatado”, sin fundamentos y que fue aprobado “porque si”, no representa la necesidad del problema real. La historia debería ser al revés, el presupuesto necesario para esta área debe ser consecuencia de un análisis más profundo, ya que no todos los estudiantes necesitan lo mismo, y no es justo ayudar a todos de la misma forma ni con el mismo aporte económico. No siempre se trata de “billetes”. No se puede reducir el problema solamente a este criterio, como tampoco podemos tomar como opción alternativa una medida implementada hace una década y media. Ninguna de las opciones por si mismas consiguen lo que persiguen: apoyar el desarrollo de nuestros futuros profesionales.

El análisis debería estar centrado en diagnosticar primero cuantos son los estudiantes locales que necesitar un apoyo, y que tipo de apoyo es necesario.   Tal vez el alojamiento no sea la única necesidad, aunque seguramente sea la más importante.  Es imposible elegir una solución a dedo, sin tener en cuenta que  la ayuda necesaria para momentos en que hay pleno empleo y poca inflación, no es igual al apoyo que debe darse a los estudiantes en épocas económicamente complicadas como la actual. Esta obviedad, ni siquiera es tenida en cuenta. El presupuesto debe variar según las necesidades de cada momento. No alcanza con repartir lo que hay.

Bien podrían establecerse planes alternativos  que varíen  entre otorgar becas para los que necesitan solamente un pequeño o mediano apoyo que complemente la inversión que sus padres alcanzan a costear, para alquilar sus propios espacios.  Planes que generen las condiciones para aquellos a los que les es más apropiado vivir en una casa de estudios sostenida por el gobierno.  Opciones para quienes pueden costearse con esfuerzo su alquiler pero no disponen de garantías propietarias, alumnos a los que 700 pesos no representa una solución.  Y presupuesto, debería evitarse la entrega de becas a quienes se sabe, tienen ingresos suficientes.

Natalucci presenta una solución obviando las múltiples situaciones.  Tampoco presenta la relevación de información directa de los alumnos actuales y sus contextos, de los que ya egresaron, de los padres, y menos aún de las experiencias de otras localidades. Este tipo de trabajo básico es fundamental. Pero parece que es pedir demasiado, ya que con el pensamiento único del funcionario, es más que suficiente.

Evaluar, analizar, evadir prejuicios y  estándares preestablecidos,  es necesario para obtener conclusiones que satisfagan a las necesidades de los diferentes grupos de estudiantes.





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