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Termas: antes del inicio del último trayecto de perforación.




Las ausencias y las obligaciones de los funcionarios y la empresa. La aparente falta de los controles.  Las acusaciones y opiniones contrapuestas sobre las implicancias del proyecto termal. Como está la situación al día de hoy. Todo parece un mar de seguridades opuestas,  que esperamos se despejen a partir de la reunión del Ejecutivo con los ambientalistas la próxima semana.

A cerca de los controles municipales y provinciales en las termas de Ramallo, diferentes voceros del gobierno local han aseverado que tanto autoridades municipales y provinciales estuvieron inspeccionando los trabajos de perforación de las termas de Ramallo. El ADA (Autoridad del Agua -dependiente del gobierno nacional-)  se hizo presente y manifestó que dichas tareas se estaban ejecutando como estaba programado, destacando el profesionalismo de la empresa perforadora y que se estaba llegando al final de la tarea sin ningún problema. El Arq. Gonzalo Barile, manifestó que estos controles tanto municipales como provinciales, “se están haciendo desde antes y durante la perforación”. “A nosotros como responsables de la obra nos gusta que vengan, porque estamos haciendo un trabajo histórico para Ramallo y desde ese lugar estamos trabajando junto a las ONG, municipales y provinciales”.

Según los ambientalistas y lo que pudimos comprobar, dicha declaración fue realizada para divulgar a través de los medios amigos, ya que no hubo presente ninguna autoridad provincial, tampoco hubo controles ni permanentes ni regulares, de ninguna autoridad, salvo la vez que se hizo presente el ADA. No se trabajó junto a la ONG, sino que se les dificultó el acceso, fueron denunciados legalmente, y se les exigió el retiro del predio. No se entiende que es “lo que le gusta al ingeniero” ya que los hechos lo contradicen.

Buscando información, no hemos encontrado a la fecha, autoridades técnicas en la materia, gubernamentales o privadas, que expliquen y den fe sobre cómo se llevó adelante, y como terminará, el proceso de perforación exploratoria. Y la empresa, tanto la que hace el pozo como los dueños del proyecto mantienen un hermético silencio sobre cómo se llevan adelante los trabajos en el lugar. Ningún concejal (ni oficialista ni opositor) de los que consultamos pudo asegurar como fue el proceso crítico de los primeros 200 metros de perforación. Las ONG tampoco fueron atendidas por ningún integrante del gobierno local, sino que la reunión con el ejecutivo  recién se llevaría adelante el próximo lunes. El único dato positivo al que tuvimos acceso, fue la expresión del Ingeniero Natalini (Villa Ramallo) a cerca de la seriedad con la que trabaja la empresa perforadora. Pero nada más.

Es tan difícil encontrar el dialogo como pedir controles.

La ONG, a la vez que acampaba controlando lo que sucedía con la perforación, mientras denunciaban lo que consideraban irregularidades, pusieron en duda que el proceso se hubiera realizado en las condiciones de seguridad imprescindibles para no dañar las napas de agua potable. Aseguraron que aun sin tener capacidad técnica para evaluar el trabajo, era muy visible que no había ningún proceso de cementación o encamisado que protegiera el pozo exploratorio a fin de evitar que se “mezclen” o contaminen las diferentes capas de los acuíferos que fueron atravesados por las maquinas.

A su vez, en una entrevista que tuvimos con el dueño del predio, quien también fue consultado por nuestra redacción de noticias, aseguro que vio el encamisado y que el proceso se realizó como manda la ley, y coincidió con el concejal Roma quien sostuvo que la etapa de “estudio del impacto ambiental” como la intervención del OPDS (autoridad provincial de medio ambiente), corresponde a una etapa posterior a la finalización de la exploración. Contra toda lógica, cualquiera podría creer que el estudio debiera realizarse antes de perforar, pero aquí sostienen que debe llevarse adelante después de la perforación, después de obtener las muestras, y  de estudiar “qué es exactamente” lo que se podrá extraer de los 800 metros  de profundidad (lo que sucederá inminentemente en la etapa final de la perforación)

Hace dos semanas en  una reunión pública,  y el fin de semana pasado en un acampe en forma de reclamo, las ONG medioambientales se ocuparon de aclarar la peligrosidad potencial que tendría como consecuencia el avance del proyecto termal. Lo cierto es que quienes defienden el proyecto termal, no se prestan a entrevistas que expliquen con claridad cómo serán los procesos que evitaran la contaminación.  Las cuestionadas ONG se vieron obligadas (y están en todo su derecho) a tomar medidas para ser escuchados, y el acampe fue el mecanismo que les dio resultado e impulsó la problemática al conocimiento público. Puede parecer hostil esta medida,  para con la empresa o con las autoridades locales, y tal vez lo sea, pero es la única manera en la que consiguieron ser escuchados.  Si hubiera receptividad por parte del municipio, de algún funcionario que intermedie entre los que reclaman con total derecho, equivocados o no, pero  en favor de la protección del ambiente, sería mucho más fácil conocer y entender lo que pasa en torno a este proyecto, y lo que podrá o no depararnos, turística, económica y ambientalmente.

Las partes están separadas por una pared de silencio, algo incomprensible. La empresa tiene la obligación de dar explicaciones ya que extraerá agua salada, atravesarán todas las napas de reserva de agua potable de la que dependemos todos los habitantes, no solo de Ramallo, sino del norte Bonaerense y sur Santafesino. Podrán comprar y explotar el terreno pero lo que hay bajo sus pies no les pertenece, como tampoco les pertenece el río (o el arroyo) donde se desharán de los residuos salinos contaminantes.

Las autoridades siempre han sido renuentes a los reclamos de la gente, pero les guste o no, también están obligados a dar explicaciones ya que son ellos quienes representan los intereses de los vecinos, y no de las empresas.  Si hay aún un vecino que no entienda, que tenga dudas por falta de explicaciones, que mire el proyecto con desconfianza, deben  allanar todos los caminos a fin de disipar dichas dudas antes que estas puedan convertirse en problemas reales.

 

El Secretario de Turismo, EL GRAN AUSENTE salvo para una foto, como el Secretario de Desarrollo Humano, el Secretario de Gobierno y el propio Intendente, deben ponerse a la altura de la situación, y dar tantas explicaciones como sean necesarias. No tienen la obligación de conocer en detalle sobre un tema tan controversial, pero si tiene la obligación de traer a tantos profesionales como sean necesarios para que expongan técnicamente los cuestionamientos valederos de parte de la comunidad. Recordemos que no se cuestiona el proyecto inmobiliario, sino que estamos hablando del futuro del rio, y del futuro de las reservas de agua potable. Y si no hay nada para preocuparse, ¿POR QUÉ AUN NO HAY NADIE QUE ESTÉ DANDO RESPUESTAS CLARAS Y CONCRETAS?





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Termas: antes del inicio del último trayecto de perforación.




A cerca de los controles municipales y provinciales en las termas de Ramallo, diferentes voceros del gobierno local han aseverado que tanto autoridades municipales y provinciales estuvieron inspeccionando los trabajos de perforación de las termas de Ramallo. El ADA (Autoridad del Agua -dependiente del gobierno nacional-)  se hizo presente y manifestó que dichas tareas se estaban ejecutando como estaba programado, destacando el profesionalismo de la empresa perforadora y que se estaba llegando al final de la tarea sin ningún problema.

El Arq. Gonzalo Barile, manifestó que estos controles tanto municipales como provinciales, “se están haciendo desde antes y durante la perforación”. “A nosotros como responsables de la obra nos gusta que vengan, porque estamos haciendo un trabajo histórico para Ramallo y desde ese lugar estamos trabajando junto a las ONG, municipales y provinciales”.

Según los ambientalistas y lo que pudimos comprobar, dicha declaración fue realizada para divulgar a través de los medios amigos, ya que no hubo presente ninguna autoridad provincial, tampoco hubo controles ni permanentes ni regulares, de ninguna autoridad, salvo la vez que se hizo presente el ADA. No se trabajó junto a la ONG, sino que se les dificultó el acceso, fueron denunciados legalmente, y se les exigió el retiro del predio. No se entiende que es “lo que le gusta al ingeniero” ya que los hechos lo contradicen.

Buscando información, no hemos encontrado a la fecha, autoridades técnicas en la materia, gubernamentales o privadas, que expliquen y den fe sobre cómo se llevó adelante, y como terminará, el proceso de perforación exploratoria. Y la empresa, tanto la que hace el pozo como los dueños del proyecto mantienen un hermético silencio sobre cómo se llevan adelante los trabajos en el lugar. Ningún concejal (ni oficialista ni opositor) de los que consultamos pudo asegurar como fue el proceso crítico de los primeros 200 metros de perforación. Las ONG tampoco fueron atendidas por ningún integrante del gobierno local, sino que la reunión con el ejecutivo  recién se llevaría adelante recién mañana. El único dato positivo al que tuvimos acceso, fue la expresión del Ingeniero Natalini (Villa Ramallo) a cerca de la seriedad con la que trabaja la empresa perforadora. Pero nada más.

“Es tan difícil encontrar el dialogo como pedir controles”

La ONG, a la vez que acampaba controlando lo que sucedía con la perforación, mientras denunciaban lo que consideraban irregularidades, pusieron en duda que el proceso se hubiera realizado en las condiciones de seguridad imprescindibles para no dañar las napas de agua potable. Aseguraron que aun sin tener capacidad técnica para evaluar el trabajo, era muy visible que no había ningún proceso de cementación o encamisado que protegiera el pozo exploratorio a fin de evitar que se “mezclen” o contaminen las diferentes capas de los acuíferos que fueron atravesados por las maquinas.

A su vez, en una entrevista que tuvimos con el dueño del predio, quien también fue consultado por nuestra redacción de noticias, aseguro que vio el encamisado y que el proceso se realizó como manda la ley, y coincidió con el concejal Roma quien sostuvo que la etapa de “estudio del impacto ambiental” como la intervención del OPDS (autoridad provincial de medio ambiente), corresponde a una etapa posterior a la finalización de la exploración. Contra toda lógica, cualquiera podría creer que el estudio debiera realizarse antes de perforar, pero aquí sostienen que debe llevarse adelante después de la perforación, después de obtener las muestras, y  de estudiar “qué es exactamente” lo que se podrá extraer de los 800 metros  de profundidad (lo que sucederá inminentemente en la etapa final de la perforación)

Esperamos que mañana se disipen dudas, y se generen acuerdos claros que lleven tranquilidad a la población.





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