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¿Qué hace Sbuttoni ahí?




Habría que preguntarse de qué se ríe Daniel Sbuttoni cuando se siente satisfecho por su trabajo. Además, habría que preguntarse cuál es su trabajo, o cuánto cobra por funciones que no cumple. Pero lo  analizaremos en otra oportunidad. En este momento, es válido recapitular lo sucedido en la sesión del jueves pasado y detenernos en algo que casi siempre pasa desapercibido para quienes no están presentes los días de sesiones, y es la casi  siempre lamentable pseudo función que cumple el Jefe de Gabinete del gobierno de Santalla, Daniel Sbuttoni, arengando a los ediles oficialistas  implicados en los temas en debate. Dicha actitud no debería ser propia de un funcionario del ejecutivo, sin embargo es sabido por todos que este señor es la mano oscura que mueve gran parte de los hilos del modelo de Santalla.

Estas actitudes vienen siendo casi una constante desde que dejó de ser concejal.  Recordemos que estuvo desocupado por un corto plazo, ya que, después de un tiempo, comenzó con la función de realizar operativos, roscas o arreglos desde la sombra.  Es más, su salida del concejo fue premiada con un puesto que estrenó hace más de 3 años como Jefe de Gabinete de secretarios del gobierno municipal (el número dos de Santalla). Tal vez, por eso no sorprende que en los tratamientos claves de las sesiones del concejo sea el cerebro y la mano que dicta las acciones del oficialismo.

El jueves pasado (como en otras tantas ocasiones) los gritos y las órdenes para con los concejales y hasta para con el propio presidente del concejo, ponían en evidencia la pasión de Daniel Sbuttoni por el tema en cuestión.  Tanto es así, que contrató, previo a la sesión,  varias horas de publicidad rodante en la calle para sumar apoyo al oficialismo, con la amenaza falaz de “no dejes que te roben el trabajo“.  Así intentó llevar vecinos al recinto, aunque sin éxito.

También es justo señalar que esto es muy raro, ya que es la primera vez que registramos (en más  de una década que Sbuttoni lleva viviendo de la función pública) el llamado a la gente en forma masiva  a una sesión a través  de mensajes callejeros con altavoces, aun cuando la presencia de vecinos no modificaría el resultado.  ¿Por qué necesitaría  hinchada el oficialismo cuando es el dueño de la mayoría de los votos? Esto no se responde con un simple  ejercer presión para conseguir más votos, sino con propiciar  tensiones  y un mal ambiente entre los que se presentaran esa tarde a la sesión, donde se sabía de la asistencia opositora al proyecto, es decir, del grupo de ambientalistas.

La cuestión no prosperó, ya que no había gente producto de esa convocatoria, pero Sbuttoni ya había jugado otra carta para garantizar la incomodidad y hostigamiento al grupo de ambientalistas.  Sbuttoni cumplió su objetivo sentando en el recinto a empleados portuarios de Baradero, quienes fueron traídos y engañados en su buena fe. Venían creyendo que sus trabajos podían estar en juego, cuando se sabía que el oficialismo ganaría la votación. Entonces, lo obvio: fueron traídos para enfrentarlos con los ambientalistas, quienes en la lógica de este nefasto funcionario, serían quienes les “robarían sus empleos”. Cabe aclarar que  esta opereta no es original ni nueva, pero es bueno no dejar pasar de largo esta forma de actuar y definir a Sbuttoni como un “Jefe de Gabinete” operando en el concejo deliberante.

El entendimiento entre los ambientalistas y los empleados portuarios después de la sesión alivió la situación, ya que estos últimos advirtieron la manipulación y los motivos engañosos con los que fueron convocados: “los ambientalistas quieren que queden sin trabajo“.

No hace falta ir tan lejos en la historia para describir el accionar de este funcionario, ya que tiempo atrás, cuando el HCD se disponía a aprobar (sin esperar el resultado de los científicos de la Universidad de Luján) la delimitación del lugar histórico “El Tonelero” ante el enojo de los vecinos presentes; se interrumpió la sesión y Sbuttoni se encerró en una habitación con los ediles oficialistas y dos de la oposición (Lourenco y Rivolti), cuyos votos necesitaba para lograr su objetivo. Posteriormente, cuando se reanuda la sesión, estos dos concejales, que antes de dicho encuentro se mostraron dubitativos, culminan votando a favor del proyecto oficialista.

El Jefe de Gabinete  denota una característica fascista e irritante que lamentablemente saca de quicio a algunos integrantes del movimiento de  ambientalistas, a los que piden techo o tierras o a cualquiera que reclame algo en justo derecho. Este es el juego de irritar, es el juego que mejor le sale a Sbuttoni y lo convierte en una pieza clave del modelo de Santalla. Por eso, es bueno tener a la vista la verdadera función del actual Jefe de Gabinete, en un recinto del que ya no forma parte desde hace años.





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