martes, agosto 20, 2019
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Poletti inauguro las sesiones ordinarias con un encendido discurso

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Este lunes el intendente municipal Mauro Poletti inauguro formalmente el inicio de las sesiones ordinarias del Concejo Deliberante. Ante un recinto colmado, Poletti hizo un repaso de su primer año gestión en un discurso que paso las 2 horas. Obra pública, salud y seguridad fueron los ejes del discurso que no escapo a la referencia de este año electoral.

 

Poletti arranco su discurso sin escaparle a las circunstancias, de lleno aclaro que iba hablar de política: “Voy a aprovechar en este ámbito de discusión política que es el Concejo Deliberante, porque he tomado como una postura personal de dedicarme a la gestión, y hoy quiero hablar un poco de política y hacer algunas aclaraciones”, inicio su discurso que duro más de dos horas.

Anteriormente hicieron uso de las palabras los ediles que representaban a todas las fuerzas políticas. La primera en hablar fue Patricia Gómez, del Frente Renovador, quien pidió que se respeten las ordenanzas que sanciona el cuerpo. También hablo Héctor Sbuttonni, concejal de Cambiemos, quien reclamo, entre otros temas, por el estado del GRISU. Otro que hizo uso de la palabra fue el concejal Roberto Borselli, del PRO, que destaco las gestiones que permitieron traer la Policía Local, pero deslizo críticas a la gestión polettista.

El discurso final

Luego de transitar por un discurso que toco varios temas e hizo anuncios para el 2017, hizo un discurso final encendiendo la campaña electoral. Poletti se posiciono políticamente y critico abiertamente a la oposición en su conjunto, en el plano local y foráneo.

Aquí parte de su discurso final:

“Quiero hacer un llamado de atención a partir de una serie de sucesos que se dieron el año pasado con algunos actores y otros que se creen y panfletean de progresistas, pero viven en la frivolidad y la hipocresía de una verdad que no predican y que condenan la política mientras la practican siendo funcionales a estos sectores a los que dicen no pertenecer. Como dijo un presidente europeo contemporáneo, hoy no permitiremos mercantilizar un mundo en el que no quede lugar para la cultura, desde hace mucho tiempo no se podía hablar de moral y de valores, nos impusieron el relativismo.

La idea de que todo es igual: lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, que el bueno vale tanto como el malo, que no hay que poner exigencias para no traumatizar, nos hicieron creer que la víctima cuesta menos que el delincuente, que la autoridad estaba muerta, que las buenas maneras habían terminado,  que no había nada sagrado y nada admirable. Quisieron terminar con la escuela de la excelencia y del civismo, asesinaron los escrúpulos y la ética, permitieron el triunfo del depredador sobre el emprendedor, y la idea de que no era necesario esforzarse, y que los vivos podían sacar cuanta ventaja quisieran en un Estado al servicio de sus negocios y de la filosofía del todo vale.

Nos quisieron hacer creer que estaba bien y era compatible con la ley, la moral y las buenas costumbres, este doble estándar de representar al Estado y devenirse en empresario al mismo tiempo. Nos quisieron hacer creer que era justo que algunos trabajáramos todo el día siendo honestos y viviendo de nuestros trabajos, mientras ellos y sus empresas familiares saqueaban el Estado. Le quieren hacer creer a la sociedad de que todos somos iguales o peores que ellos, cuando algunos le ponemos el alma, cuerpo, corazón y vida a mejorar las condiciones de vida de los vecinos y ellos estaban todo el tiempo expectantes en ver que tajada se podían llevar. Nos quisieron hacer creer que el problema son los de afuera, cuando fueron los de adentro los que nos estafaron, endeudaron y destruyeron el Estado. Nos critican por el tiempo de demora de algunas obras, cuando en realidad nos estamos tomando el tiempo para resolver los problemas que provocaron ellos.

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Nos critican por los pozos o la tierra de las obras que debieron hacer ellos durante muchos años de desidia y hoy cambiamos nosotros a través del pavimento, la cloaca, el cordón cuneta y el agua potable, entre otras obras que estamos haciendo. Quieren hablarnos de orden, cuando tuvimos que recuperar bienes del Estado que ellos dejaron en manos de personajes que se manejaban en la ilegalidad; siendo amenazados los que le pusimos el cuerpo para recuperarlos tratando de hacernos creer que estaba mal que los funcionarios hagan valer la ley reclamando lo que es del conjunto del pueblo. Dicen ser éticos y transparentes, pero ayer corruptos y ladrones, y hoy caminan juntos a la par.

Quieren hacerle creer a la sociedad que defienden la integridad y la salud de la población, cuando en realidad jamás hicieron nada por ello cuando pudieron. Nos piden que escuchemos a la gente, cuando somos nosotros los que discutimos los temas de cara a la sociedad y ellos resolvían entre gallos y medianoche, sin escuchar absolutamente a nadie, dedicándose a perseguir y estigmatizar a quienes pensaban diferente. Financian gente para que ataque permanentemente nuestra integridad y las de nuestra familias, incluso poniendo en duda nuestra vocación democrática, cuando fueron ellos los que gobernaron nuestra sociedad en tiempos en que a nivel nacional sangrientas dictaduras ocupaban espacios que habían ocupado gobiernos populares.

Quieren hacer creer que no tenemos más convicción que el poder, cuando estamos parados ideológicamente donde siempre estuvimos, junto a las ideas que defienden a los sectores populares, y ellos como actores de reparto en un gobierno liberal que aprisiona a nuestro pueblo y es servil a los factores de poder. Quieren hacer creer que trabajamos para generar conflicto, cuando históricamente cada vez que hubo sangre derramada en nuestra Nación, fue la de nuestros compañeros.

Dicen tener profundas convicciones democráticas, pero se dan el lujo de no respetar la voluntad popular, elegir cuando trabajar y cuando no. Ellos deciden y el resto debe acatar aun estando en desacuerdo, eligiendo que temas discutir y cuáles no; como si nosotros tuviéramos la posibilidad de elegir que problemas de la gente tratar y cuáles no, cuando en realidad todos nos comprometimos a trabajar por el bienestar de la gente.

Estos sectores de la política están en los medios de comunicación,  en la economía, se habían acostumbrado y le habían tomado el gusto al poder. La crisis de la cultura del trabajo es moral, y ahora hay que rehabilitar la cultura del trabajo. Defienden los servicios públicos pero jamás utilizan el transporte colectivo. Aman mucho la escuela pública, pero mandan a sus hijos a los colegios privados. Adoran la periferia, pero jamás vivieron ni viven en ella. Hoy debemos volver a los antiguos valores del respeto, de la educación, de la cultura, del trabajo, de la honestidad y de las obligaciones antes que los derechos. Estos se ganan haciendo valer los anteriores”.

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