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Papá Noel intendente. Dinero e inmoralidad.

Esta campaña sobresalió por sobre las demás, para tristeza de los que imaginábamos cada vez más discusiones serias y menos subestimación. Si bien no es noticia que se regale lo que sea desde el estado, o incluso se paguen votos, se cambien favores y promesas por votos, en una primarias nunca se vio semejante nivel de despilfarro de dinero proveniente del estado nacional para imponer a la fuerza a un pre candidato, para ganar votos aunque sea por saturación. El  responsable interino del Anses, referente de la linea mas Kristinista, Diego Lutri, conto con un caudal de dinero suficiente para comprar casi todo lo que se puso en su camino.

Se alquilaron salones, locales, viáticos de gente que se ha traído y llevado, fotos, folletos, pasacalles, combustible,  pantallas gigantes, más gastos y viáticos de decenas de gente que cobro para caminar las calles, además de computadoras  40 días antes de las elecciones, regalos de decoder de tv, etc., etc., etc.  Se compró la difusión de medios que jamás le habían dado un solo segundo de aire a un candidato, simplemente porque no existía tan solo  40 días atrás, y de pronto los elogios pasaron a colmar horarios de algunas radios o portales web como radio Acero, divulgando obscenamente la “compra de votos” por todo el partido. Todo,  pagado con dinero del pueblo, mientras que otros candidatos que vienen militando en el mismo frente, desde hace años, no se les dio un renglón de difusión.

Se puso la nación a los pies de Lutri, trayendo infinidad de veces las Trafic y Tráiler del gobierno nacional, beneficio que solo usufructuó la  lista 1 de “Lutri intendente”. Y que si esto fuera una política de interés público real, habrían venido mil veces desde hace años, y no solo en las últimas tres semanas.

Aquí, el candidato no parece ser el proyecto, sino Lutri.

El “chori” ya no es suficiente. el martes la lista 1 de Lutri cerro la campaña con una cena gratuita para 500 personas, evento que requiere de 100mil pesos por lo menos, pero podemos seguir sumando las remeras regaladas a diestra y siniestra, regalos “desinteresados” a barrios con necesidades -que hasta un merendero lleva el nombre de Diego Lutri-, publicidad paga en Facebook, hay que sumar las batallas de carteles pegados a columnas y paredes de todo el partido con la cara del precandidato que hay que imponer y dar a conocer a como dé lugar.  Incluso la forma más ineficiente de quemar el dinero de todos, la publicidad  más cara  que se puede hacer  (y por eso más inmoral aún), que es la de subir una bocina con publicidad a un avión por varios días, para tapar o estar por encima de una decena de publicidades rodantes en vehículos que se pasearon por todo Ramallo, de casi todas las líneas que van a las PASO, incluida también la rodante del propio Diego Lutri.

Es fenomenal el gasto y prepotente la pretensión de imponer una linea política que no tenía trayectoria electoral, en 20 días, y que según el propio candidato, le bajaron la orden el viernes antes del cierre de las listas, por lo que tuvieron que juntarse a armarla y presentarla el propio día del cierre de inscripciones de pre candidatos. No estaba en planes, pero de pronto, con dinero de la gente, se gastan millones en imponer esta lista que no existía.

Es obsceno el uso mecánico y automático de los que menos tienen, en eventos sistemáticos en los barrios de bajos recursos. No sabemos si se puede caer moralmente más bajo y arruinar el historial de un futuro que podría ser prospero, el de Diego Lutri, con las peores prácticas de la política electoral. Subestiman a la gente. De esta manera no se construye futuro, sino que se agrava la bronca de los que vemos como se dilapidan los recursos del estado.

Un verdadero candidato se construye con propuestas, con un poco más de humildad, aprendiendo sobre cada uno de los temas que son necesarios para manejar un Partido como Ramallo, con problemas que en mayor o menor medida,  van desde alcohol en menores, seguridad vial,  turismo, trabajo, industria, campo, medio ambiente, educación, seguridad, consumo de drogas, salud pública e infraestructura, entre otros. La publicidad no suplanta el conocimiento ni la experiencia necesarias para gobernar.  Un candidato que quiere gobernar puede crecer solo con trabajo, pero sobre todo con tiempo, con tiempo dedicado a la gestión, con experiencia legislativa, privada o en la función pública, pero de a poco. Se construye demostrando la habilidad y capacidad de la persona que pretende seducir al electorado. Muestra de esto dan todos los demás candidatos del FPV, con enorme militancia y poco dinero puesto en la campaña.

Lo cuestionables son los últimos 30 días.

Cabe aclarar, sobre todo a los mal pensados, que esta crítica no va en contra de la acción eficiente y hasta ahora irreprochable en los resultados que Diego Lutri lleva adelante en Anses, ni en su militancia previa. Sino muy por el contrario. La actividad de compra de votos a cualquier precio es la imagen que queda, es la foto que tapa a la persona de Diego Lutri, ese “buen tipo” del que hablan sus amigos y compañeros, esa buena persona, ese trabajador incansable que muchos destacan. Arrastrado por la orden de juntar votos, caen en lo peor de la política, lugar común a todos los que tienen la posibilidad de manejar en forma discrecional recursos públicos. Esta crítica no busca invalidar a Lutri en la labor que desempeña como funcionario del Anses desde hace un año, a pesar de su cero experiencia previa. Pero no se puede dejar pasar por alto que la política electoral no puede seguir siendo la de la “compra” de voluntades que termina tapando a los precandidatos que en serio, tienen, pocos o muchos, proyectos concretos para mostrar, para discutir y para proponer al electorado.

 

 

 

 





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