miércoles, diciembre 11, 2019
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Legado Santalla: La concreción del sueño turístico (1)




(Informe, parte 1) Ver galería de imágnes debajo de la nota. Hace 20 años, en una recesión que ya era insoportable, con Somisa en reducción de personal sistemático, la situación comenzaba a ahogar a los vecinos arrojándolos fuera del sistema laboral. El menemismo termino con el Ramallo floreciente de trabajo y oportunidades. Con el uno a uno en apogeo, ya se había vendido Somisa y las indemnizaciones habían dejado algunas remiseras y decenas de quioscos escuálidos. En paralelo al gobierno de Ballester, un grupo de vecinos formaban una comisión para el desarrollo del turismo en la costa de Ramallo, iniciativas que fueron difíciles de apoyar en aquel contexto.

Una vez más el desarrollo estaba muy cerca y las autoridades simplemente no lo vieron o no pudieron. En aquel grupo se destacaba «Chiquito» Iribarrías entre otros, quien vió pasar los años y ninguna evolución, mientras esperaba que el catamarán que el mismo había construido para llevar gente a visitar las islas, tuviera futuro. Esto nunca llego.

Roberto Filpo.

Años más tarde la visión de un proyecto turístico mucho más amplio y arriesgado, se hizo realidad en un plano alojado el entonces despacho del intendente Roberto Filpo, pero recién tras el boom sojero y la llegada de  Bunge, la confianza creció y los inversores  desembarcaron en Ramallo gracias a la gestión que iniciaba Santalla. 

Alejandro Ballester.

La costanera que hoy termina en «lo de cacho» fue abierta sobre  los 80, y no fue asfaltada sino hasta la gestión del Intendente Alejandro Ballester, que extendió el paseo de los únicos 150 metros de calle de tierra transitables sobre el ex balneario municipal, donde se desarrolló el turismo local en los anteriores 60 años, llevándolos a 4 cuadras con asfalto, que alcanzaba al club Argentino Árabe. Fue durante los 90 que el balneario municipal quedo relegado y se puso de moda el resto del cordón de playa que finalizaba en la actual calle canelo (Calle que hoy está en disputa entre privados y el municipio)

Pero la época de oro, apareció recién luego del 2003, tras el ajuste que reencamino la economía en el gobierno de Duhalde, con Santalla a la cabeza a nivel local.

Balito Roma.

Durante la época del Intendente Romá se llevó adelante una de las obras más importantes, el dragado del rio Paraná lo que posibilitó lo hecho en la década del 90 por Ballester, como todo lo que estaría por llegar con la administración Santalla. el dragado del río hizo que la vieja cantina del balneario municipal, donde hoy se asienta el restaurante «costa del sol», quedara al nivel del río. desde allí, y hasta la boca del arroyo, se depositó todo lo extraído por el dragado del río Paraná, levantando todo el suelo lindero a la barranca, un metro y medio, lo que impidió que ninguna inundación posterior a la década del 80, cubriera la parte alta de la costa de Ramallo. De esa época en adelante, solo las playas están a merced de la crecida del rio, pero el resto de los centenares de metros cuadrados ganados al río, nunca llegaron a ser tapados por el agua, lo que posibilito el desarrollo que vendría.

Ariel Santalla.

Aquel gran arenal, dio lugar en principio a la «playa de los tucos», a lo que fue la «playa del club social», el camping y la zona de mesas del balneario municipal. Pero la  zona alta de arenal lleno de yuyos, era mucho más amplia y larga, más allá de la playa del Club Árabe. Y aquí enfocó su visión y gestión el gobierno local de Santalla, abriéndose paso y creando el entorno natural más hermoso con el que hoy cuenta RAMALLO, desplegando todo el desarrollo turístico del que hoy gozamos, entre «lo de Cacho» y el arroyo Las Hermanas.

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De 15 camas para el alojamiento de turistas o visitantes, en los 90, hoy Ramallo cuenta ya con más de 1000, entre todo tipo de opciones que van desde cabañas, a casas de campo y hoteles, sobre la costa,  y el bum de llegada de turistas ávidos de pasar unos días a la vera del Parana, provoco un efecto domino que termino con emprendimientos de cabañas, casas y quintas de alquiler y hoteles en la zona urbana tanto de Villa Ramallo  como de Ramallo, e incluso alejados de la costa del Paraná, como los actuales emplazamientos a la vera del arroyo las hermanas.

El gobierno de Santalla y su postura de seducción de empresarios, potenció un rubro de generación de ingresos genuinos que no solo beneficia a centenas de empleados del sector, sino a empresas tercerizados que trabajan en forma indirecta como proveedores del rubro, y el ingreso económico para los inversionistas, en la mayoría de los casos, locales.

Esto impulsó un movimiento que insume por lo menos 800 empleos directos e indirectos permanentes, un movimiento de gente que su vez mueve el motor de la economía local, sobre todo en los fines de semana largo, que van desde la mecánica, combustible, alimentos, comedores y bares, servicios de limpieza y mantenimiento de todo tipo, iniciativas deportivas, culturales y de entretenimiento, además delos réditos que van al estado municipal por pago de canon e impuestos que pagan los concesionarios. Todo, producto de inversiones privadas en la que el estado municipal solo regula (a veces bien, a veces mal) y establece las reglas de convivencia de tantas iniciativas.

Una centena de privados han invertido en Ramallo en los últimos años y están recuperando su inversión o ya están logrando hacerse de las ganancias de sus emprendimientos. Esta perspectiva adoptada por el gobierno de Santalla fue superadora y adecuada, y los resultados están a la vista.

 

>> Las fotos que presentamos en la nota documentan los espacios turísticos logrados en la ultima década.

En la próxima parte de la nota:

 Santalla cuenta como se llevó adelante la implementación, el costo, el trabajo y lo que hubo que poner por parte del estado, para que esto sea una realidad que cambio el presente el futuro de Ramallo para siempre. Abrió las puertas a posibilidades que antes eran solo un sueño de un puñado de vecinos,  y  puso a Ramallo definitivamente en el mapa, ya como una aldea inexistente entre «el turístico San Pedro» y  «el polo portuario e industrial Nicoleño». 

Futuro.

Queda por delante un futuro increíblemente promisorio, si quienes están a cargo en las próximas administraciones, mantienen viva la misma visión de futuro, la iniciativa de trabajar junto con los privados, ir por ellos y seducirlos, atrapar inversiones que no terminen en otros municipios,  y administrar con prudencia, astucia y honestidad, lo que podría convertirse en un el polo turístico más importante y cercano a Buenos Aires y Rosario, para el mini turismo.

 

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