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¿La hipocresía, o la posibilidad de ser escuchados?




Lo que queda del Santallismo muta para embanderarse de reclamos contra empresarios y contra la contaminación, palabra que no pronunciaron en década y media, y son aliados con UPVA. ¿Raro no?. Cambio de tiempos, o tiempo de hipócritas. La incomodidad radical. ¿Quienes deciden?. ¿Qué se supone que es mejor para todos?.

La ONG, fiel a su prédica, resultó no ser un foco de operadores de Poletti, como declararon durante una década  Santalla, sus funcionarios y sus repetidores. Y más allá de su (a veces cuestionable) forma de avanzar con sus reclamos, hoy siguen en el mismo camino. Eso habla bien de UPVA, pero….

¿El Santallismo junto al ambiente?

A la ONG UPVA hoy les toca como “aliados” a los mismos que se cansaron de humillarlos, y maldecir a dicha ONG en todas las formas. Por definición, mientras la ONG se mantenga fiel a sus convicciones (mas allá de la verdad que levanten como bandera) será, en mayor o menor grado, oposición, y está bien que así lo sea. Su misión es señalar y crear conciencia, tanto sobre lo que no está hecho bien,  lo que falta por hacer, como la ignorancia en la que todos los vecinos estamos sumergidos, frente a cuestiones ambientales.  Lo realmente hipócrita del juego del Santallismo residual, es que salgan con semejante vehemencia en la defensa de lo que ellos usaron como felpudo: los reclamos ambientales.

 

La Mutación de Cambiemos.

El año pasado, primera vez en 16 años del radicalismo como oposición, presentaron un proyecto para crear un área que atienda los reclamos ambientales, cosa que no se les ocurrió en los   4.500 días que estuvieron en el gobierno, sino aun peor, bloquearon cualquier iniciativa en este sentido.

Parece un chiste que sea el bloque de cambiemos con funcionarios del gobierno anterior, que hicieron negocios con cuanto privado estuvo de paso en Ramallo, hoy cuestionen que el gobierno atienda las propuestas de inversores.

 

¿Y entonces qué?

Habría que preguntarse si está bien que no atienda a proyectos de privados, porque a todas luces, es su labor, entre otras, atender y hasta salir en busca de inversionistas.

Habría que preguntarse si en lugar de cerrar todo por decreto o mayoría como lo hacía el gobierno anterior, no es una forma de gestión más democrática la implementada hoy, ya que deja en manos de la gente, este tipo de decisiones sensibles para la comunidad.

Habría que preguntarse si hay que echar a cualquier emprendimiento que suponga contaminación, ya que si así fuera, solo con la sola sospecha, terminaríamos en medio de un desierto, sin empresas y sin empleo.

Habría que preguntarse si no es el camino correcto controlar por nuestra cuenta a las empresas sospechadas de potencial contaminación, el lugar de decir “no” de antemano, como  plantea la ONG, por lo menos en el caso de Moviport (empresa de almacenamiento y distribución, no de fabricación) quienes están obligados a responder a concejales y vecinos, en la audiencia pública que comenzará mañana.

Habría que preguntarse si somos tan incapaces de hacer nuestras propias mediciones, evaluación, y denunciar legalmente cualquier irregularidad ambiental, antes de evitar que lleguen emprendimientos.

 

Antecedentes:

Si alguien ha demostrado creer en las audiencias públicas, es Poletti, ya que fue el principal concejal que se cargó al hombro las audiencias públicas contra los agro tóxicos que el sector rural utilizaba sin controles. De esas audiencias, en el gobierno de Santalla, la oposición, hoy gobierno, fueron los que lograron en cambio hacia el saneamiento urbano respecto a las fumigaciones desordenadas, casi en contra del gobierno que hoy le toca ser oposición, y lo hace cambiando de argumentos.  Ahora, es el presidente del HCD el que deberá garantizar, junto con los ediles, que los intereses de TODOS los  vecinos sean representados.  

 

Parece que el juego democrático incomoda al radicalismo.

Poletti, aunque les duela al sector progresista del radicalismo, ha demostrado más prudencia y razonabilidad, dando el lugar para que los mismos vecinos participemos o no, pero obligando a nuestros representantes a escucharnos. Entonces, ¿qué es lo cuestionable del caso?, ¿ponerlo a consideración del pueblo?. Esto no es autoritarismo, es participación.

Basta con hacer un poco de memoria: el Santallismo hizo lo imposible por seguir las exigencias de los empresarios incluso al punto de avanzar sobre un predio costero, inhabilitado para torres, y donado solo bajo la condición de que sea usado como plaza, buscando convertirlo en el emplazamiento del Hotel Howard Johnson.

 

El edificio no se impondrá por la fuerza.

La postura fijada hoy por un funcionario del poder ejecutivo, diluye cualquier ataque de la oposición, respecto de la supuesta (y ridícula) declaración de que un edificio se quiere imponer por la fuerza. Esta, es una chicana más de la política berreta que busca dañar al contrario, en lugar de construir positivamente argumentos en favor de la comunidad.  Los últimos hechos de la UCR, junto al reciente descubrimiento de cuentas de Facebook truchos, y aun con disculpas de por medio, pone en evidencia que a la UCR local, le queda un largo camino para alcanzar la conducta democrática y transparente que pregona.

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