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“Game Over” a la psicopateada sistematiKa

Reconozco ser uno de los vecinos que no forman parte de la patria grande, según los requisitos k. Esto me convierte en parte del grupo de los idiotas que no creemos que Milagros Salas sea la reencarnación de la Madre Teresa, que gobernador Infrán ama y cuida a los indígenas en el norte, que el INDEC no miente y que la economía esta fuerte como nunca. Soy de los que por pensar por mí mismo, quede del lado de la dictadura y de un tal “Mañeto” que tal bruja de cuentos de terror, me hipnotiza con mentiras y me hizo creer que hasta había  inflación, inseguridad, falta de oportunidades, mala calidad educativa y hasta me convenció que Cristina no es dios y puede equivocarse.

Pero hay que reconocer lo que uno es. Sí, soy de los imbéciles que nos dejamos llenar la cabeza de estupideces, que creemos que Boudu es un delincuente, que el dólar vale 9 y esto se parece mucho al 1 a 1 de Menem (ya q es más barato vacacionar en Brasil que en Mar de Ajó). Hasta me han metido en la cabeza que Nestor Kirchner le dejo un país con 45 mil millones de dólares de reservas a su sucesora. Bueno, si hoy no están, debe ser fruto de mi engañosa imaginación.

Soy tan ingenuo que me dejé engañar con eso de que en este país hay narcotráfico instalado en esta última década, bajo la vista gorda de la policía y la política, y hasta he llegado a creer que hay inseguridad. Parece que aun habiéndolos votado, soy de los que no los merezco como gobierno.  Imaginen como seré de ingenuo que le creo a Lanata que Baez es un terrible corrupto, por la pequeñez de pasar de ser empleado bancario a multimillonario en este gobierno. Soy un estúpido invadido por el periodismo golpista, lo admito, pues también creo que hubo fraude en las elecciones de Tucumán.

Me ubicaron del lado de los malos, de los destituyentes, de los gorilas -aun ganando 4500 en negro-, de los defensores de la dictadura, de estar del lado de los buitres, de ser cómplice de Moyano por creer que el sueldo no es ganancia, y hasta se rieron de mi porque me gustaba Scioli, claro, cuando carta abierta se reía de él, pero pronto pasé a estar “del lado de los buenos” y me transformé en un demócrata como todos los representantes de “la Cámpora”, cuando Scioli heredó la candidatura del proyecto nacional y popular, aunque hasta unos días antes era el candidato de clarín. Me culparon de ser parte del imperialismo por no pensar igual.

Insultaron mi inteligencia cuando me dijeron que Alemania tenía más pobreza que argentina. Fui apartado porque creo que Jaime y Boudu deberían estar presos, en lugar de creerlos “los vivos” que pueden robar porque alcanzaron un puesto en el estado. Soy gorila porque no me gustan, no tolero ni acompaño a los Delía ni a los Esteche, como a ninguna patota de choque. Soy un yanqui despreciable porque no quiero vivir como en Venezuela.  Me abrazaron cuando le dije genio a Kisilof por expropiar YPF y creerle lo que dijo: que ellos (los Españoles) nos iban a tener que pagar a nosotros. Lo aplaudí. Pero me enoje cuando terminó haciéndole un cheque (que pagaremos en un par de años) para comprar la compañía expropiada, y por más dinero de lo que pedían los propios ex socios españoles.

Soy del grupo de Clarín por no estar de acuerdo que un mafioso como Cristóbal López maneje el petróleo, el juego y los canales oficialistas. Y eso que no llegue a decir que aún no vi el título de abogada que seguramente guarda bajo llave la presidente (pero, si me lo mostrara estaría más tranquilo). Y todo esto, porque soy parte de los que no piensan por sí mismos, sino que se someten al “lavado de cabeza” del poder ¿hegemónico? (entiéndase cualquier poder, menos el de Cristina, por supuesto).

Pero me acabo de liberar del lugar en el que me encajaron sin mi permiso ni consentimiento. Hoy empiezo a sentirme menos juzgado. Hoy creo que puedo volver a hablar sin que me excluyan del “equipo de los que tienen toda la razón, siempre”. Hoy, y porque tampoco me convence mucho Macri, tengo esperanzas de recuperar algunos amigos.

Desde hoy creo que puedo volver a defender a Nestor sin tener que defender a Cristina, creo, sin que me puteen por eso. Y lo reivindico porque nos sacó del pozo, porque no volví a escuchar la palabra FMI, porque abrió las paritarias, porque aumento el presupuesto en educación, porque derogó la ley que aun protegía a los dictadores, y muchísimos “etc.” mas.  Hoy puedo decir que el gobierno de Cristina no fue el de Nestor, una pretensión que el Cristinismo no merece. Nestor nos unió. No puedo decir lo mismo de “ella”.

Desde hoy soy el mismo tonto e ingenuo que era, pero sin que me juzguen y aprieten por ello.  Desde hoy se terminaron los retos y las patoteadas de mi presidenta por no aceptar el relato verticalista, tal como me lo imponía una y otra, y otra y otra vez. Pero me sirvió: no se lo volveré a permitir a ningún otro presidente en toda mi vida. Pienso “lo que quiero” y “como quiero”, le creo a quien elijo creer y espero no perder más amigos por eso.

El tiempo de la dictadura psicológica de Cristina termino ayer. Y eso, solo eso, ya me pone contento: la  servidora pública a quien yo mismo elegí, y que debió respetarme, dejará de acusarme y acosarme. Eso me da esperanza. Espero que sus fanáticos opten por la paz y la unión, por sobre la división. Por el bien de todos.

 

 

Remitido por Fabian, vía redes sociales, para la sección opinión. 10/12/2015. 





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