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El CUBO de metal




Les escribo porque me sorprende la facilidad con que los Ramallenses comprometen la hermosa playa que tienen. Amo la playa y he podido viajar un poco, y en los años que llevo haciéndolo, Nunca he visto una construcción de material ni mucho menos un deposito, un conteiner, en medio de la playa, cortándola en dos.  Gracias por publicarme esta humilde opinión, ya que lo que vi, me pareció un acto autodestructivo para la hermosa costa que tienen en su ciudad.

 

 

Tengo que decir que me enamore de la costa de Ramallo, y por eso les escribo, y les agradezco que hagan  publico mi opinión.  Yo he podido recorrer desde el caribe, Venezuela, Brasil, Uruguay y toda la costa argentina. Soy una amante de la playa. Puedo asegurarles que nunca me he encontrado, ni en Rio de Janeiro, ni en Isla Margarita, ni en ninguna de las playas de Florianópolis, Punta del Este, balnearios de Entre Ríos, ni en la costa Argentina, desde San Clemente y Santa Teresita, pasando por Pinamar, Cariló, Valeria, Aguas Verdes, San Bernardo, Gesel, Mar del Plata, o Miramar, una postal tan desagradable a la vista de los que nos gusta la playa. Ni siquiera sé si un conteiner es más económico que un puesto de troncos y paja o caña como en el resto de las playas del mundo, lo que aumenta la vistosidad en lugar de agredirla.

 

A diferencia de cualquier construcción, por más humilde que sea, se hacen en paralelo a la costa, justamente porque es un crimen, entorpecer la playa con una edificación torpe, solida, de mal gusto, sin un fin específico en ese lugar central,  como lo he visto este fin de semana en Ramallo.  Mi familia, decenas de amigos y muchísima gente de San Nicolás, vamos a Ramallo, sobre todo los fines de semana, y particularmente envidiamos la costa que tienen en Ramallo, pero vemos imprudencias como helicópteros queriendo alcanzar a motos de agua casi al ras del agua,  o a metros de altura de la arena, hemos visto paredes de madera que dividen playas zonas verdes arboladas, sin ningún beneficio para el concesionario, sea el que fuera, obteniendo como consecuencia encajonar al visitante entre paredes como si fuera el patio de una casa. Que se impida la visión de un sector a otro, que se interrumpa la postal de la playa entre paradores, es un sinsentido. Y lo último, un conteiner que divide la playa es agresivo a la vista, al disfrute, a la estética y en definitiva, a la maravillosa oferta que solo Uds. Tienen en Ramallo.

 

Desconozco si todo está permitido en Ramallo, aunque parece que cada uno hace lo que quiere sin medir absolutamente nada, pero este no es el fin de mi critica. Mi observación es sobre la facilidad con que desmejoran semejante regalo de la naturaleza, por lo menos para los que amamos la playa.

 

Muchas gracias por hacer público mi mail.

Maria Eugenia Rivero.

(lector ramalloinforma.com.ar de San Nicolás)

 

 

 





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