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Denuncian manejo oscuro de una “millonada”: ¿Una estafa de 2 décadas?




Ayer miércoles fue la última clase de la Banda Popular. Su presidente y director renunciaría hoy. Según el propio Julio Clark, fue amenazado por gente que representa a la Biblioteca Pública, quienes continúan  negando la entrega, desde hace 18 años, del dinero que le corresponde a la Banda Infanto Juvenil. Hoy sería una fortuna de dinero que no aparece.

 

El Bingo Ramallo, entrega un porcentaje de dinero a instituciones, y por un acuerdo realizado hace 2 décadas ante el Concejo Deliberante,  se debe repartir entre el Hospital, la Banda Infanto Juvenil, y la propia Biblioteca Popular. Al día de hoy el Bingo Ramallo ha puesto el dinero en manos de la biblioteca, quien a su vez debe distribuir parte de esa suma a las otras dos Instituciones, y aparentemente nunca entregó el dinero que le corresponde  a la banda. En conversación con NBA, Julio Clark aseguró “Nosotros desde el año 99´ estamos teniendo  un litigio con la Biblioteca Pública porque ellos reciben una suma de dinero por parte del Bingo la cual tienen que repartir en diferentes porcentajes con  algunas instituciones. La Biblioteca Publica debería entregarle el 15% del dinero que reciben del bingo a la Banda Infanto Juvenil. Nuestro reclamo surge porque nosotros nunca recibimos nada por parte de esta institución y ellos niegan que a nosotros nos corresponda algo. Por eso nosotros iniciamos un litigio que  ya lleva más de 18 años. Esto es una lucha que es desgastante porque muchas veces tenemos que poner plata del bolsillo de uno porque no tenemos los recursos para que la Banda siga adelante. Nosotros trabajamos exclusivamente con chicos (también con algunas personas grandes) y muchas veces se torna muy difícil mantener una escuela de 70 alumnos con muy pocos recursos. Tenemos los papeles que abalan que el 15% de lo que ellos reciben del bingo nos corresponde, pero aun así ellos siguen insistiendo con que no es así. Hemos estado charlando para tratar de llegar a un acuerdo  pero siguen insistiendo con que no nos van a dar nada. Si esta situación no se solucionan para el jueves 20 de agosto, hoy, yo ya he decidido que voy a presentar mi renuncia como presidente de la comisión y director de la Banda”.

Manejos poco claros

Esa maldita costumbre que se ha convertido en una práctica casi constante en casi todos los órdenes, y que sigue la premisa de no ser claros en los manejos de dinero de la gente o de instituciones, “total no pasa nada. Nunca nadie es castigado por esto”. Pocas veces se publican balances o se dan explicaciones a los vecinos, y en este caso parece que colmó la paciencia de los integrantes de la Banda, de la comisión directiva,  los niños y padres de una institución ejemplar e independiente.

Julio Clark,  con actitud prudente pero no por eso menos dura, decide por primera vez poner en Jaque a la biblioteca Popular y sobre todo a sus autoridades, exponiendo los movimientos de dinero poco claros, y pide ayuda “Nosotros necesitamos que todo el pueblo nos ayude, yo no quiero llegar a tener un juicio con la Biblioteca Pública y terminar ganando el juicio y que nadie nos pague”. Clark pregunta “si la plata no está, ¿con qué nos van a pagar?, ¿con la biblioteca?”, y dispara con extrema claridad: “Yo no quiero ser el responsable de que la biblioteca se termine cerrando para pagarle a la banda”.

“Yo tome el coraje de hacerlo público y ahora espero tener una respuesta.”

Recordemos que el reclamo no es solo por el mes corriente impago, sino de casi 20 años de dinero, mucho dinero, que jamás le fue efectivizada a la Banda.   “Queremos llegar a un acuerdo, que nos digan muchachos  el 15% es para ustedes. No entiendo porque dan tantas vueltas con esta situación. Yo tome el coraje de hacerlo público y ahora espero tener una respuesta. Si la respuesta es positiva buenísimo y si es negativa yo seguiré mi vida y la comisión de la banda seguirá con todos los proyectos buenos que tiene la banda”.

En nuestra conversación con Clark, se puede leer con claridad que la Biblioteca Pública, con las sucesivas comisiones que la presidieron y se auto auditaron (entre muy poca gente y  durante dos décadas), según el propio Presidente de la Banda, no explica ni expone los números millonarios a la vista de la gente y de su propia institución, y asegura no conocer donde esta el dinero que les corresponde a ellos, si es que existe aun, pero lo cierto es que a la  Banda nunca les llego un peso, y toda la plata parecería haber desaparecido. 

Aun así,  el presidente de la Banda Infanto Juvenil, aseguró a NBA, por lo menos como una expresión de deseo “Yo creo que vamos a llegar a buen puerto y que se va a solucionar, no queremos aflojar porque queremos que ellos comprendan la gravedad de la situación.  Yo estoy en la Banda desde que tenía 13 años, es decir, casi 30 años aquí. Tengo mucho para agradecerle a la música y a quienes me han enseñado. Lo más triste de esta situación es sentir que después de 105 años nosotros seguimos subsistiendo como “de limosna”. Nosotros sentimos que  nuestra historia sigue siendo la misma, sentimos que seguimos pidiendo limosna en la esquina de cada calle, es muy duro vivir pidiendo. Por eso nosotros estamos organizando eventos para poder ser nosotros quienes trabajemos para ganar el dinero y no esperar que alguien nos dé. Es muy duro vivir pidiendo, más que nada por la dignidad de cada persona”.

En una actitud ejemplar como presidente de una institución pública, Clark declara: “Yo lo único que quiero es que se les devuelva a los chicos lo que es de ellos. Quiero que cuando recibamos esa plata y poder hacer nuestros trajes nuevos, tener instrumentos nuevos, porque los que tenemos están viejos. Poder, dentro de un mes, salir al centro y tener los instrumentos y trajes nuevos. Poder terminar nuestras salas de ensayo. Solo tenemos una sola sala de ensayos para 70 personas. Nuestra banda es la más grande de toda la zona norte. Y somos la única banda que les brinda los instrumentos, la ropa y las clases gratuitas”.

Estafar a la banda es casi un crimen moral, más allá de cuestiones judiciales. Pero la falta de intervención para hallar respuestas por parte de los sucesivos Concejales, que no se han hecho cargo, y si lo hicieron no lo han hecho con la suficiente eficiencia, es lamentable.  Y este caso, denunciado con todas las letras y  con sumo coraje, por Julio Clark, recién comienza y amenaza con llevarse puesto, por lo menos, el prestigio de varias personas, instituciones y posiblemente hasta autoridades que brillaron por su ausencia.





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