ActualidadOpinión

Del desinterés absoluto, a la preocupación desproporcionada




La oposición actual queda tristemente al borde de dar pena o, simplemente bronca. La memoria los condena. La salud y seguridad, entre otros, fueron las áreas más ignoradas por el ex gobierno, de cara hacia los reclamos de los vecinos, y las más criticadas por el pro, al gobierno de Santalla. Hoy, un puñado de meses después de dejar el ejecutivo, parece haberse despertado el interés por los vecinos, y cuestionan una gestión mucho más activa que la propia, mostrándose desmedidamente preocupados, en temas que nunca intentaron resolver seriamente.

La repentina preocupación de la alianza local UCR-PRO, adversarios políticos hasta hace “un rato nomás”, comparten ideas y objetivos desde una oposición, desde donde de pronto “no se les escapa nada”.   El bloque de concejales de “Cambiemos” luego de doce años de no hacer nada en materia de seguridad, solicita en el concejo deliberante, al Secretario de Seguridad Municipal información sobre las acciones y gestiones llevadas adelante” …. bla, bla, bla….  pero con un curioso argumento: “con el objeto de salvaguardar la seguridad de las personas, sus patrimonios y sus derechos dentro del Partido de Ramallo.  (…..)  …donde entre sus funciones figura el mantenimiento del orden público en el territorio municipal. A esto deben sumarse una serie de hechos delictivos en el partido de Ramallo y el incendio de un móvil policial en la Comisaría Segunda de Vila Ramallo el pasado 19 de julio”, manifiestan con preocupación los ediles de Cambiemos, cuestionan como es su derecho, al oficialismo, pero cometen el error de olvidar de donde vienen. 

el bloque de cambiemos elegido a dedo por Santalla, quedo en el concejo en calidad de oposición, pero es prácticamente el mismo grupo de funcionarios que hace un año enfrentaron varias marchas púbicas frente a las cuales no mostraron ningún tipo de interés, reaccionaron con ofuscación, y se encargaron de distraer a los activistas con reuniones que nunca llegaron a ningún resultado, despreciando los legítimos reclamos de los damnificados, a los que de pronto hoy , aún sin delitos importantes , reivindican por sus “pesares”. 

 Dudosa preocupación.

En lugar de aplaudir el apoyo de los controles de alcoholemia, más presencia de agentes y guardia urbana en la calle, el plan de sumar 150 nuevos agentes, el control más estricto dela policía local y sus movimientos, el refuerzo de gestión de monitoreo y los sistemas de alerta temprana para personas en riesgo, entre otros, la oposición decide chicanear, como si cualquier gobierno pudiera evitar el incendio de un móvil sin uso, por parte de incivilizados. Si bien cabe el cuestionamiento, no deja de sonar a oportunismo político berreta y falso, ya que si se ejerce solo un poco la memoria, venimos de jóvenes muertos en las noches de sábado, sin controles de alcoholemia, sin secuestros de autos conducidos por menores, sin controles fuera de lugares bailables en horarios propicios para las trifulcas de jóvenes alcoholizados. Hoy no hay casos de desvalijamientos de hogares con gente adentro, mucho  menos a punta de pistola, como hasta hace un año, y no porque el contexto económico social sea mejor.

Y peor aún….

No es posible dejar de citar que quien estaba al frente de la secretaría de seguridad, caprichosamente, mientras la situación era mucho peor a la actual, tuvo que ser “renunciado” de su cargo después de varios bochornos, nula acción eficaz, cero prevenciones, casi ningún control y mucho menos, planificación para evitar eventos de inseguridad. 

El ultimo manotazo de ahogado fue una contratación (sin datos vertidos a la prensa sobre costos) de una empresa privada a la que se tercerizó la recolección de información sobre inseguridad, que inicio como práctica piloto en Pérez Millán. Los avisos se harían vía  celular por parte de los damnificados, en el momento del hecho. Nunca se informaron resultados, aunque el servicio fue abonado desde el principio por el gobierno anterior.

 Levantar el dedo, después de una década de inacción.

La actual oposición, que fue gobierno una década y media,  no quiso evitar tragedias de jóvenes producto del alcohol al volante, no creía que la solución fuera mayor  control en los pequeños focos  (lugares y horarios) donde podían multar y clausurar a quienes vendían alcohol y bajar de los vehículos a los jóvenes alcoholizados. Se negaron a comprar implementar equipos para las pruebas de alcoholemia por ser “caros”, y lavaron culpas poniéndole el nombre de criaturas fallecidas a alguna plaza. Pero la realidad, es que nunca importo la seguridad de nadie y la ausencia de controles de todo tipo, forma y color, fue la constante del gobierno anterior.

Podría ser de muy mala intención juzgar al Santallismo, si hubiera habido solo un accidente de algún joven producto del alcohol al volante. Pero fueron muchos, demasiados, y nunca reaccionaron. Se decidió no invertir en la  compra de alcoholímetros y no controlar lo  suficiente. Nadie sabe si se hubieran evitado los accidentes gravísimos o fatales, decenas de ellos han sido publicado en el último lustro, pero alguno, tal vez, se hubiera podido evitar si la decisión de actuar hubiera sido tan contundente como sí las hubo en otras áreas. Todo esto, sin contar que era, como lo es ahora, responsabilidad de las autoridades municipales, bajar los índices de riesgos.

Y respecto a los robos y/o hurtos, lo que parece tener más preocupada a la oposición, entre tantas notas publicadas por este mismo medio, quedó reflejado una y otra vez, el razonamiento de que la culpa de los delitos comunes  a personas y hogares, eran sólo responsabilidad de la justicia, sus manos atadas, o hasta la inoperancia de los fiscales. La otra variante del discurso, estribaba en que “la responsabilidad era de la provincia”, algo cierto, pero que reflejaba la falta de intención a la hora de intervenir.

Los votos los condenaron al lugar de la oposición, y En buena hora que… “abracadabra”: mágicamente el tema les empieza a importar.

  • Opinión
  • Destacada
  • Interesante




    Don`t copy text!