Actualidad

Debates: Amontonados, pero sin dialogo.




Debate: Discusión en la que dos o más personas opinan acerca de uno o varios temas y en la que cada uno expone sus ideas y defiende sus opiniones e intereses. Se presentaron juntos, pero siguen sin discutir nuestro futuro inmediato.

Un mes antes de las elecciones de 1995, los tres candidatos a intendentes por ese entonces en plena administracion justicialista, se enfrentaron sin problemas: Roberto Filpo, el candidato RADICAL por ese momento, Matilde Navas, candidata del FREPASO, y ALEJANDRO BALLESTER, intendente del momento y aspirante a otro mandato, que luego ganó. Se realizó en la joven radio NBA, con criterios muy diferentes a los contratos y tonteras que hasta se firman por escrito hoy en día. En aquel momento, “la palabra” de los candidatos alcanzaba. ¿La mediación? La mediación casi no existió salvo para indicar tiempos, no para cambiar de tema. Reproducir hoy en día aquel debate, es casi una obra de arte. Cada tema duraba lo necesario. No había acusaciones desmedidas ni mentiras descaradas, ni chicanas, sino todo lo contrario,  discusiones, cruces de opiniones ordenados y enriquecedores, a donde los tres candidatos se sometían a las repreguntas del periodista como de sus propios competidores por el cargo de intendente. Se podían desmenuzar los temas, entenderlos y ver las posturas que cada uno tenía, sus argumentaciones y formas de llevarlas a cabo. El respeto era natural, y no había enemigos, golpistas, vende patrias, ni buitres, y hablamos de plena época neoliberal peronista, cuando la recesión y el efecto tequila empezaba a golpear cada vez más duramente la mentira menemista del 1 a 1. Aun con el neoliberalismo en el poder, no había violencia verbal y tampoco enemigos.                    

Hoy esta especie de exposición de spich donde cada uno de los candidatos “relata” con gran elocuencia el verso aprendido o leído, ni siquiera importa si lo piensan, si lo saben, si lo conocen, lo importante es repetir lo que conviene decir, total los periodistas de turno saben que no van a re preguntar, y los candidatos saben que no los asaltaran con interrogaciones que los ponga en evidencia en su ignorancia, o en su proceder cuestionable. Los periodistas de acero, con gran formalidad, le llamaron debate al hecho de poner on/off al cassett de cada uno.

Imaginemos lo enriquecedor de un debate “en serio, si Ariel hubiera tenido que contestar y discutir en profundidad sobre las acusaciones de Jordana o Mauro; si Valentina hubiera tenido que responder y explicar  cómo llevaría a cabo todo lo que promete ante el embate de sus oponentes; y si Mauro hubiera tenido que discutir sobre temas incomodos donde han demostrado flaquezas o propuestas que no sabemos cómo las implementaría en caso que le tocara ser gobierno; y vale la misma pregunta para los cuestionamientos que todos podrían hacerle a Jordana. Estos acuerdos firmados de “debates” solo garantizan la imposibilidad de debatir, y protegen el  “discurso armado y pobre” de campaña, lleno de buenas intenciones, pero sin fundamentos ni trabajo previo, serio y comprobable.

La DISCUCION de “CÓMO” se resuelve la seguridad o las problemáticas reales y concretas que hay en el área de la salud;  como se fortalece a Ramallo en el mapa; cual es el próximo salto cualitativo a nivel turístico;  cómo se crearan puestos de trabajo o como se cambiara la “Siderar-dependencia”;  como se capacita a centenas de personas que no encajan en las demandas laborales actuales o futuras; como se evita la muerte de jóvenes en accidentes de tránsito en horarios nocturnos; y como sacaran de las calles al consumo de drogas; que hacemos con los nuevos asentamientos de pequeña villas que viven como hace 400 años. Nada de esto existió, porque las reglas a la que los candidatos se someten, son incorrectas y engañosas, más apropiadas al marketing que les conviene, que a la información concreta que necesita el votante.

 

 

Redacción NBA





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