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“Acomodate y hacé lo que quieras”

En el ingreso al paseo viva el Río, en la esquina opuesta a la actual parrilla ” lo de Cacho” se encuentra una zona verde libre, que este verano ha sido ocupado en forma absolutamente ilegal y cuenta con la vista gorda del municipio. En este predio se instalan carpas, cosa que está prohibida incluso para los paradores de playa que también cuentan con zonas verdes, pero que sus contratos se los impiden porque las carpas están reservadas a la zona de camping. El mismo predio  tampoco cuenta con papeles de ningún tipo que le permita hacer eventos o fiestas como las que se hicieron hace un mes y provocaron el enojo y reclamo del alojamiento “Punta Ramallo” cuando un viernes por la madrugada  no se detenía la fiesta, el ruido y la concentración de gente alcoholizada, en dicho terreno, lindero con el  alojamiento. Esto provocó una reacción peculiar de las autoridades ya que sólo se enfocaron en un “reto” en forma verbal a quien explota ilegalmente el lugar.

 

Las autoridades del contralor adujeron que no se pueden hacer actas de inspección a un lugar que no existe, ni a alguien que no quede papeles para trabajar. Increíble, pobre y  lamentable la reacción de quienes deben hacer los controles sobre las actividades tanto legales como ilegales, y más increíble aún porque aducen que no existen las personas a las que ellos mismos les pidieron que finalizaran las fiestas. Las 20 mil personas que asistieron a la fiesta de Playa Blanca, pasaron por delante de este lugar ya ocupado, por lo cual no existe nadie que no lo haya visto y funcionando.

Aunque la gran fiesta y descontrol que hizo trinar al dueño del albergue “Punta Ramallo” no se repitió en la misma magnitud, nada cambió. El lugar no cuenta con infraestructura aprobada, baños públicos reglamentarios,  tampoco aún tiene la habilitación pertinente, y por supuesto, el último y posterior permiso que el municipio entrega,  que es el permiso para  la venta de alcohol. Y esta nota no pone el foco la gente que explota el lugar y que tiene todo el derecho a trabajar, sino en la dudosa actividad de inspección como de quienes deber dar el mismo trato y exigir las mismas condiciones a todos.

Mientras que los paradores de la playa deben presentar razonablemente papeles de todas formas y colores, permisos, aprobaciones, inversiones, pagos de alquiler, derechos especiales por sus actividades y demás impuestos, y encima son sometidos a infracciones muchas veces injustificadas, es inaceptable que esta esquina ocupada cuente con la negligencia e inoperancia, no de los inspectores que se chocan con la situación cada vez que pasan por el lugar, sino de sus autoridades, que vaya uno a saber si hacen la vista gorda por inútiles, por un simple acomodo o amiguismo, o peor, a cambio de una coima. 

En cualquier caso el responsable máximo del área, el secretario de gobierno Giovanelli, debe dar las explicaciones del caso y poner orden a una situación que no se debió dejar avanzar. O  cruzar los dedos y esperar que no pase nada malo relacionado con ese sector, ni muerte, ni una puñalada de un borracho y ni siquiera una riña (y menos con un turista), porque si esto pasara, una vez denunciado, sería el secretario de gobierno el responsable directo.





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