ImportantesOpinión

Irresponsabilidad: para el sector comercial ha finalizado la cuarentena




Que solo haya un reducido número de personas en los locales comerciales, dejó de ser una conducta por parte de gerentes y encargados, como para consumidores.  Incumplimientos y falta de controles. La foto de una situación donde nadie es consciente de la gravedad del problema, y donde casi nadie cumple.

La suma de los incumplimientos traerá consecuencias graves

Estigmatizar, es un concepto que cada vez tiene menos sentido en este contexto de emergencia sanitaria, y sirve para excusar de dar nombres, no tiene otra utilidad ante la pandemia. Dicho esto, sin buscar “estigmatizar”, el supermercado Mucoop o el comercio Caprichos, son solo dos  muestras entre tantas, donde sus dueños no están presentes 8 horas por días y no corren el riesgo que si corren empleados y consumidores.

Hemos recorrido la semana pasada algunos grandes establecimientos y comprobamos cómo se han relajado las medidas de precaución en casi todos los grandes ambientes comerciales. Tomar la temperatura es una forma fácil de excusar el resto de las condiciones que debieran ser estrictas y que no se llevan adelante.

La realidad cambió para peor. El nivel de riesgo se elevó, el aumento del peligro y la ausencia del cumplimiento de normas establecidas para el sector comercial, también.

Algunas farmacias, supermercados y locales de primera y segunda necesidad, han tomado la fase 5 como la ausencia de la cuarentena, y esto es un error grave que se pagará con muertes a corto plazo.

Recordemos que los comercios más chicos no podían aceptar más de dos personas en su interior, y los más grandes, según sus metros cuadrados, debían permitir la menor cantidad posible de consumidores dentro, y el resto debía esperar afuera, y espaciados. Esto no se cumple. A los cuellos de botellas, como las colas de 3 o 4 personas en cada caja, se le suman los que caminan entre las góndolas (apretados en algunos casos) entre consumidores y repositores. Todas víctimas del mismo peligro. Pensar en exigir a los comercios más cantidad de cajas habilitadas para evitar colas, aun cuando deban hacer modificaciones edilicias para ingreso y egreso, es una medida que ya tendría que estar, no solo pensada, sino implementada.

Lo mismo sucede en comercios chicos con varias personas que esperan dentro para evitar el frio, o porque simplemente el comerciante no les exige esperar afuera y con distancia entre ellos.

Esta situación, va para largo, y las medidas para adaptarnos a convivir con el peligro sin ser víctimas, aún no forma parte de la conciencia en las autoridades, ni en comerciantes, empresarios ni en nosotros, los consumidores.

Todo va en contra, no solo de lo permitido, sino del sentido común y solidaridad que debemos imponernos en esta situación.

Hay muy pocos establecimientos con sistema de provisión de alcohol al ingreso, uno de los pocos que lo tiene a la vista es Ventamat. Pero tal vez no alcanza, el responsable del negocio debe exigir el uso del mismo, como el uso del barbijo y el ingreso extremadamente limitado.

Leé también  Autorizan eventos culturales al aire libre para cien personas

A veces, las salas de los médicos, se encuentran cargadas de gente. Lo curiosos es que justo en algunas clínicas o consultorios privados, el Hospital o las salitas, donde deberían dar el ejemplo con turnos cada 30 minutos, a fin que no se “apilen” gente en las tradicionales colas en las salas de espera, no sucede.

Las autoridades de salud municipal tampoco evalúan lo que sucede en el propio Hospital, como tampoco controlan a los consultorios privados. Todo el protocolo que conocemos se ciñe desde la Nación, a los odontólogos. Y dejamos a la suerte a la gente que espera mientras un médico llega tarde o se le retrasan los turnos.  Además, el Hospital, ya debería haber desdoblado los horarios de consultorios en dos o tres turnos entre las 7 y las 20 hs. Esto evitaría lo que lo que le exigen a los privados: la acumulación de gente.

La probabilidad de un contagio al aire libre en la costa (cerrada por la preocupación municipal) es remotamente baja, comparada con todo lo que no controlan, con todo lo que no ven, con todo lo que no evitan, con todo lo que no multan.

La responsabilidad del gobierno local

Solo dos multas ejemplificadoras o dos fajas de clausura, cambiaría la conducta, y si no, las multas deberían seguir. A esto, deberían sumarse las recomendaciones de no asistir a determinados locales esenciales o no, citados en forma oficial con el nombre del establecimiento o local, por incumplimiento de normas de seguridad sanitarias, trabajo que debería recaer sobre la secretaria de comunicación en coordinación con el área de inspectores. Una medida que nos ayudaría a quienes han disidido cuidarse, como al cambio en las conductas en los establecimientos.

Las frases “no tengo personal” (ante la falta de inspectores), o su nueva modalidad “nadie quiere trabajar de inspector” (con 300 empleados públicos más que en 2014), no aplica en este contexto de emergencia sanitaria. Aquí la decisión de nombrar o reubicar personal, es responsabilidad directa del Intendente, sin dejar afuera el marco legal apropiado y consensuado en el Concejo Deliberante, en la que deberían estar trabajando o estar ya en vigencia,  si a los ediles les importara algo más que su jugoso salario.

 

Redacción de Noticias Ramallo Informa





Don`t copy text!