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Clubes en jaque 




Los clubes de Ramallo están atravesando por una situación inédita, que no escapa a la sucesión de sorpresas que vamos descubriendo en cada sector en el que ponemos la lupa. En todos los casos, la pandemia se ocupó de arruinar o de empujarnos a todos a situaciones tan nuevas como difíciles, con el agregado de la incertidumbre que impide planificar cualquier escenario a futuro.

Consultamos a los Clubes de Ramallo, que salvo algunas excepciones o matices propios de cada institución, pasan por la misma crisis, tal como las Ligas del interior, negocio que no funciona sin espectadores.

La sucesión de descalabros inesperados

El fútbol es el motor que impulsa a la mayoría de los clubes y este, permanece (y nadie espera un cambio hasta fines del 2020) paralizado. Situación que arrastra a muchos Clubes a un descalabro que va desde reformular los acuerdos con los profesores, los contratos que habían sido firmados días atrás que se declarara el aislamiento, hasta el peligro de los puestos de trabajo del personal, el de planta permanente y el de colaboradores, que los clubes afrontaban con las cuotas sociales que ya ningún Club percibe. La crisis se hace más profunda en los clubes que habían adquirido créditos, deudas con proveedores, o habían comprometido pagos en inversiones necesarias para el funcionamiento de cada institución.

La realidad dura, es que las cuotas sociales nos están cobrando ya que la mayoría de los socios están impedidos de hacer uso de sus clubes. 

A pesar de ello, los profesores que dependen de los deportistas de cada actividad, en casi todos los casos, han entendido la situación y han resignado su trabajo y por ende sus ingresos. Esto es injusto frente a profesores que tienen la suerte de cobrar del estado, ya que lo sigan haciendo sin contra prestación alguna.

 

La promesa de la ayuda

Es imprescindible que el gobierno nacional no sólo se limite a dar créditos a clubes, sino que la prometida ayuda llegue como subsidios, al igual que se hizo efectiva con los salarios del personal en blanco, donde la nación ya pagó un 70% de los salarios. Pero solo eso no alcanza. Algunas instituciones, sobre todo las que dependen de cuotas sociales, necesitan de subsidios, y que los gobiernos nacionales, provinciales y locales, se involucren en planes que acompañen a las instituciones, tanto en la eliminación de tasas e impuestos, las adecuaciones sanitarias que deberán enfrentarse, como en una salida ordenada de la crisis económica a las que están siendo sometidos. 

 

Las instituciones intermedias, en todo nivel, las que no persiguen fines de lucro, son las encargadas directas de contener a gran parte de la sociedad, sobre todo cuando hablamos de clubes que contienen a los jóvenes lejos de la calle, incluso suplieron siempre, las funciones en las que el estado no ha estado presente, funciones cómo ayudar en la alimentación de sectores sociales desprotegidos, o becas de centenas de chicos que no pueden pagar sus cuotas sociales, y que algunos clubes, a pesar de todas las crisis, siguen prestando un servicio social imprescindible. 

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Este, será un año perdido, o peor

Lo único que parece una constante en todos los casos, es la frustrante y desalentador idea de que “este será un año perdido”. Y la muchos lo definen como algo peor, ya que no sólo será un año perdido sino que se saldrá de esta crisis con una deuda y compromisos que deberán enfrentarse en el próximo 2021 de financiando la caja del próximo año. Por eso, la ayuda de los diferentes estamentos gubernamentales deberá ser incondicional. Más deudas para los clubes significaría para muchos acercarse al abismo de quiebras, o trabajar años para pagar las deudas que deje “el año de la pandemia”, en lugar de cumplir su función social y deportiva que los define. 

Aunque la ayuda económica es una promesa, y los clubes están presentando papeles que los gobierno ya poseen, y luchando contra los inconvenientes que presentan las plataformas digitales del estado (siempre con problemas que nadie sabe cómo solucionar), no saben cómo ni cuándo se efectivizará la ayuda.  Un verdadero dolor de cabeza para la poca gente que aún queda con ganas, coraje, y disponiendo de muchísimo tiempo puestos a disposición de la comunidad, a través de su trabajo al frente de las instituciones, y que todos prevén que permanecerán paralizadas por el resto del año.

 

Pedido de Clubes  al Intendente Perie

Con la firma de todos los Clubes, y por iniciativa del Club Social Ramallo, se cursó una nota al Intendente Perié, a fin de pedir los permisos para reabrir las secretarias con actividades limitadas, el permiso para la circulación de los cobradores, además de reclamar algún tipo de ayuda y fondo municipal del deporte que corresponde por ordenanza, y la eximición de tasas locales para este año 2020. 

El municipio a su vez, había cursado a las instituciones la guía con la que los clubes pueden pedir ayuda a la nación. No hay grandes esperanzas de parte de las  instituciones en que la ayuda llegue rápido y sea lo suficiente como para resolver los problemas de cada Club.  Aun así,  están presentado todo el papelerío crítico necesario a la nación. Al día de hoy,  aún están en el período de presentaciones al Gobierno Nacional. 

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